Una palabra, una mirada, un mundo.... La Gravedad del Amor. Marcelo Zamora, Escritos
ContemplarContemplar. Al contemplar recuperamos nuestra esencia perdida y volvemos a lo que somos, porque somos naturaleza...
La bellezaLa belleza. Serie temática sobre diferentes manifestaciones de la belleza
La vida se abre pasoLa vida se abre paso. Serie Temática. A pesar de todo lo que hacemos, la vida sigue avanzando...
EscritosEscritos. Escritos cortos de Marcelo Zamora

Series Temáticas » La Gravedad del Amor » Una palabra, una mirada, un mundo...

Una palabra, una mirada, un mundo...

Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo dice Varela...

Publicado: miércoles, 14 de octubre de 2015

Una palabra, una mirada, un mundo.... Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo dice Varela...

Frente a mis sueños, tus ojos observándome.

Frente a tus ojos mis sueños buscándote.

Más allá de ese lapsus la nada...

Más allá de algunas pocas palabras de tu voz, la nada...

Más allá de mis oídos para la armonía de tu resonancia, la nada...

Como dice esa poesía de Varela. Una palabra no dice nada y al mismo tiempo lo esconde todo...

Pétalos de lapacho precipitando como nieve en el camino frente al interminable río marrón. Tu silueta distante cortando el ocaso, partiendo el horizonte de mis ceguedades en inauditas galas… la palidez de tu rostro acercándose al mío y la invasión de tu foco que mis retinas apenas pueden sobrellevar… me hacen pensar en aquello que relatara Rainer María Rilke con tanta precisión y claridad: “…la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos” Y aquel primer beso confirmaría todas estas afirmaciones pero como contener la ansía de tocarte…

No hay amor, real, que no conlleve a la rendición incondicional del alma hacia la belleza de esa persona  que no podemos abarcar pero si podemos abrazar… ese principio de lo terrible de saber que todo lo inefable puede ser un segundo o miles más, pero nunca uno mismo sino otro, en su inalienable libertad…

Esa misma palabra que no dice nada pero esconde todo… puede ser no sólo el principio sino que a su vez el final.

El darme cuenta de tu mirada, de tu palabra, lo dijo todo diciendo nada.

El darme cuenta de tu contemplación descubrió todo mostrando nada.

El darme cuenta de mis sueños abrió mi alma hacia tu alma.

El tiempo tarde o temprano habla y asimismo llegan los mutismos que lo callan…

Existe así una certidumbre tal vez absurda pero no por eso vana y es que los sueños tarde o temprano se hacen tierra donde posar nuestras pisadas.

Marcelo Zamora, 14 de octubre de 2015

« Abrazo | En mi mundo te estaba esperando »

Espacio patrocinado. ¿Cómo anunciar aquí?