Tu rostro. La Gravedad del Amor. Marcelo Zamora, Escritos
ContemplarContemplar. Al contemplar recuperamos nuestra esencia perdida y volvemos a lo que somos, porque somos naturaleza...
La bellezaLa belleza. Serie temática sobre diferentes manifestaciones de la belleza
La vida se abre pasoLa vida se abre paso. Serie Temática. A pesar de todo lo que hacemos, la vida sigue avanzando...
EscritosEscritos. Escritos cortos de Marcelo Zamora
Tu rostro en PDF

Series Temáticas » La Gravedad del Amor » Tu rostro

Tu rostro

“El amor no es consuelo, es luz” Simone Weil

Publicado: sábado, 16 de mayo de 2015

Tu rostro. “El amor no es consuelo, es luz” Simone Weil

Un querido amigo me contó una historia... su historia... y había en ella tanta belleza y a la vez tanta angustia que por momentos la sentí propia... traté entonces de registrar aquello... como pude, con mis pobres palabras.. de seguro no dicen nada o casi nada de lo que realmente sucedía entre él y su amada pero válido considero el intento porque creo que con un poco de imaginación se puede acceder a sentir algo de lo que ellos sentían...

A veces un hombre se enamora de una mujer y eso no pasa seguido... pero cuando sucede ese hombre comprende que es ella la mujer porque todas las demás que existan en el mundo no podrían todas juntas hacer una como ella... es entonces, recién entonces, que un hombre abraza la verdad...

Cuando la oscuridad afirma que un día más se ha ido. Cuando los tiempos se acortan en rutinas y cargas… cuando mis ojos ya no pueden más y voy buscando el consuelo de algún sueño es tu rostro el que se dibuja en mis desvelos…

Cuando el mal parece hacerse tan inmenso que no lo podré detener y me empiezo a refugiar en la clausura… cuando mis piernas se niegan a moverse porque nada parece funcionar en esta vida tan complicada que voy llevando… cuando la única paz queda dentro mío porque afuera el mundo parece confabularse en molestarme… entonces solo recordar tu rostro y las sonrisas que logro robarle a tus gestos siempre adustos renuevan mi entusiasmo y como soldado en la guerra que mira el retrato de la amada salgo a luchar mis batallas soñando que alguna vez he de volver adonde nunca en realidad fui…

Cuando me queda algo de tiempo y soy yo, no logro evitarte entre mis pensamientos y me apura un poco volver a verte o inventarme historias en las cuales caminas por los senderos de mis paisajes…

Cuando tus ojos me atraviesan y quedándome mudo me dedico a disfrutar el tiempo que me das. Y debo luchar para no quedarme allí por la eternidad… y debo fingir que me da igual… y debo soportar tu rostro frente al mío sin que mis labios se vayan a desbocar…

Cuando el universo mismo desaparece y me pierdo mirándote cuidando que no lo percibas… que nadie lo perciba… debe ser tan evidente que al pensarlo me avergüenza tanta obviedad…

Cuando advierto como te calman mis palabras y como con solo mirarnos sonreímos… empiezo a divagar, a ilusionarme como un nene deslumbrado por primera vez… y toda mi sobriedad se hace insostenible… y me sudan las manos y  se me vuelan las palabras y ando a los saltos mentales tratando de manotear alguna para regalártela y que sea la correcta, la precisa, la que más alegría pudiera dar a tu corazón…

Cuando solo de verte feliz me alegro y se me relaja la piel de la cara… comprendo lo que sucede en mi alma y todas las razones que jamás podría explicar…

Cuando deseo escribir y en blanco quedo sin poder avanzar porque me regocijo en pensarte… en rememorarte, en proyectar hermosos futuros donde tu mano se posa suavemente sobre la mía…

Entones ruego a Dios que en tu ser pase algo, ínfimo aunque sea, similar a lo que sucede en el mío porque de otra manera enfrentarme con tu rostro, que hoy es motivo a tanto placer para mí, podría llegar a ser una tortura que no podría soportar.

Marcelo Zamora, 16 de mayo de 2015


FRAGMENTO DE LA ULTIMA CARTA DE EINSTEIN A SU HIJA

"Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprens...ión y los perjuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.
Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros.

Esta fuerza universal es el amor.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El amor es Dios, y Dios es amor.
Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.
Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.
Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.
Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quintaesencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.
Tu padre. " ( Albert Einstein)

« Seguramente la fortuna del encuentro | En mi mundo te estaba esperando »

Espacio patrocinado. ¿Cómo anunciar aquí?