Ser quienes somos a pesar de lo que suceda alrededor, en eso radica la última esperanza de la humanidad. El Exodo de los Espíritus. Marcelo Zamora, Escritos
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Ser quienes somos a pesar de lo que suceda alrededor, en eso radica la última esperanza de la humanidad

Eso que uno ama, eso que uno es, es a lo único que no podemos renunciar…

Publicado: domingo, 12 de junio de 2016

Ser quienes somos a pesar de lo que suceda alrededor, en eso radica la última esperanza de la humanidad. Eso que uno ama, eso que uno es, es a lo único que no podemos renunciar…

Especialmente para vos Nélida Sanguinetti de López Zamora, que has sido y sos siempre como una madre para nosotros.

A veces la vida nos sumerge en períodos de fuertes rutinas y ocupaciones, son momentos donde solemos mejorar nuestras economías o algún otro aspecto de nuestras vidas pero por lo general suelen ser causa de tremendos retrocesos espirituales.

Lo que uno hace por verdadera y pura vocación aún a costa de no recibir nada a cambio eso es lo que somos…

Por eso rescato un brillante pensamiento del expresidente uruguayo Pepe Mujica, sólo somos pobres cuando no podemos dedicar tiempo a los que nos gusta, a lo que en definitiva somos, lo que verdaderamente somos…
Uno puede ganar dinero con diversas actividades, hasta puede ser muy bueno en diversas áreas que la sociedad privilegia y premia… pero amar… sólo se ama aquello que nos hace lo que realmente somos… Y eso que uno ama, eso que uno es, es a lo único que no podemos renunciar…

Aquí, ahora… el agua corre por el río y no ha de volver atrás… “Tu que puedes vuélvete” dice en una canción la inmortal alma poeta de un tal Atahualpa… y en cada segundo de nuestras vidas como ese río llorando del que nos habla él… no podemos volver… lo que hagamos o no es tiempo vivido, o tiempo perdido…

A veces la vida nos roba tiempo vivido, devorándose los minutos, las horas y hasta los días corriendo carreras que quien sabe si son las que nos interesan realmente ganar…

Cada uno nace con uno o diversos dones… estamos demasiado acostumbrados a juzgar y decir esto sirve esto no… usando como juez al maldito dinero y la necesidad que tenemos de él en la sociedad de consumo.

¿Por qué sirve esto? ¿Por qué no sirve lo otro?

En este momento me imagino dos lugares donde desearía estar… viendo a través del vidrio la inmensidad del firmamento dedicándome exclusivamente a lo que más disfruto en esta vida, escribir…

Existen libros míos… sí, sólo en mi casa y en la nube de algún servicio donde los respaldo… Existe dinero que venga de esta actividad… no.

¿Sirve? Hasta donde se hay jueces y acusadores para el dinero que consigamos pero no para evaluar cuán vivo o muerto está el espíritu de un ser humano…

¿Sirve? Insiste alguna parte de alter ego atravesada y adoctrinada por el mandato social…

¿Sirve morir sin haber hecho lo suficiente?, ¿morir sin dejar a la humanidad ciega, sorda y muda, alguna pizca de rebeldía a un sistema que tritura carne a diario como en la película de Floyd…?

Yo creo que no… y por eso cuando podría elegir sumergirme en la anestesia placentera de la TV o YouTube… o en la alegría de compartir una charla banal entre amigos compartiendo un asado… cuando podría estar renegando del dinero que no alcanza y la vida rutinaria que hastía a todos… cuando podría estar parlamentando sobre la corrupción que inunda mi país… cuando podría elegir recostar mi cabeza sobre alguna ideología que me sostenga… cuando podría elegir resignarme y aceptar que el mundo ya es así y nadie lo ha de cambiar me salgo de él… me escapo… intento alguna revuelta interior que se manifieste en estas pobres letras de las cuales soy capaz como un susurro más entre los tantos millones que no aceptamos lo que es como es y desde espacios sin poder ni convocatoria, testimoniamos con el arte, la protesta, el mamarracho, la pintura, el grito, la sinuosidad de la letra o la elevación de una canción o una poesía denunciar que estamos siendo arrasados, triturados, zarandeados y desperdiciados por la brutalidad de la masa dominante dominada, fascista y dogmatizada del mercado…
Vidas que se van haciendo números… peleando entre víctimas por la libre elección del victimario…

A veces por mediocre que sea nuestro arte, es lo único que enfrenta de alguna manera la matriz que nos mantiene enchufados a la nada gastando nuestro tiempo completamente en vano para alimentar un sistema cuyo designio inapelable indica que teniéndolo todo seremos mejores o más felices…

Cuanta injusticia que un hombre, una mujer… dejen este mundo sin haber sentido la plenitud de hacer o hallar su vocación…

Cuanta injusticia que una familia vea irse toda su existencia luchando apenas para poder comer…

Cuanta injusticia la esclavitud… la sumisión al destino dictado por el rey, el señor feudal y por estos tiempos por el dueño del capital o el funcionario del poder…

Hay días en que me siento muy pobre… trabajar, trabajar… y no quedarme energías al final de la jornada para enfrentar el mal… porque la forma en que vivimos solo puede ser obra de alguna forma de mal… sea del orden que sea… y tenga el nombre que tenga según la fe que profese cada cuál hacia una divinidad o una idea o una organización social… la forma en que vivimos sin dudas es obra del mal.
Se puede tener todo, se puede tener nada… lo que no se puede es No Ser… aun cuando nos empeñarnos en negarnos a nosotros mismos atándonos a la esclavitud del sistema, el cuál naturalmente nos premia cuanto más alienados logramos estar… aun así, no podemos no ser…

A veces algunas personas que han logrado progresar para el sistema acumulando bienes si han sobrevivido al precio que se debe pagar para lograrlo dedican eso mismo que tienen a buscar nuevamente su ser y allí en eso veo la esperanza…

Se puede ser, se puede tener y hasta se puede ser y tener… la esencia no niega la acción… sólo sucede que algunas veces la esencia no trae como consecuencia la acción.

Lo que no se puede es no ser.

Y es por eso, me parece que cuando elegimos tanto el tener y relegamos el ser a un plano secundario el conflicto se hace inevitable… porque por duro que sea… se puede sobrevivir sin tener… pero sea vivir o sobrevivir siempre es ser… existir es ser y por negar lo que somos no lograremos de manera alguna no ser, sólo aplazaremos a fuerza de angustias, compulsiones y trastornos lo que somos por aquello que pueda darnos la vorágine del tener…

Puedo no tener lo que desearía ahora mismo, no tener esa terracita de madera en La Cumbrecita o en Manzano Amargo, en medio de las maravillas de lo natural… ni el tiempo en las tardes para sentarme al sol, a saborear el aire de la montaña, para disfrutar los sonidos de la vida… y dedicarme plenamente a escribir… Puedo no tener siquiera mi casita en Fisherton R que tanto extrañaré hasta morir… pero lo que no podré jamás es dejar de ser quien fui, quien soy y quien seré…

Puedo estar en medio de lo peor y aún mi alma estará en esos atardeceres de la pampa gigante e inconmensurable de mi niñez a las orillas del arroyo Ludueña y la ruta 9…

Podrá morir lejos mi cuerpo de lo que amé, y de todo lo que amo… pero lo que soy está afortunada o trágicamente conectado y eso nada que haga la brutalidad de un mundo deshumanizado, maquinizante y destructivo podrá cambiarlo…

Tal como Sartre cuando en una prisión nazi escribía sobre la libertad, todos podemos, ser quienes somos a pesar de lo que suceda alrededor… sólo necesitamos mantener la libertad en el alma y resistirnos, porque si resistimos, seremos parte de las pocas esperanzas que le queda a la Humanidad, seremos parte de las pocas esperanzas que le queda a un planeta donde especies son extintas por la lujuria y avaricia absurda del hombre esclavo de la mezquindad.

Marcelo Zamora, 12 de junio de 2016

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