Los detalles. La Gravedad del Amor. Marcelo Zamora, Escritos
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Los detalles

El amor sólo comienza ahí donde seas capaz de darlo…

Publicado: lunes, 10 de octubre de 2016

Los detalles. El amor sólo comienza ahí donde seas capaz de darlo…

Escucho ya a diario relatos sobre el problema el amor en estos tiempos de la fugacidad. Un mundo donde el amor se ha vuelto esquivo.

Hay cosas que se aprenden con muchas ojeras y silencios… y cuando no algunos llantos. Yo espero o creo haber aprendido que un sentimiento no es suficiente para el amor… el amor no es solamente un sentimiento y considerarlo así es la causa del precio alto que se paga después…

Tampoco es mera atracción. Muchas cosas pueden atraer y uno no podría decir que ama una cosa… no al menos en su sano juicio… Cualquiera que ha dormido en cama no deseada sabe muy bien que el sexo para nada es suficiente y que es una energía que se agota conforme el alma vuelve a vibrar más que el cuerpo…

Toda una cultura de la cosa que atraviesa y confunde. Todo un universo simbólico de valores del utilitarismo que priva a todos de lo que más importa. La vida. Muchas veces el despertar se da pero es tan duro… es tanta la soledad de navegar contra la corriente que la mayoría prefiere sumirse a lo que existe sin luchar y aferrarse al autoritarismo del placer o peor aún de la muerte.

Cultura de lo efímero. El proyecto como anacronismo y el amor entonces como melancolía de lo que jamás fue… Escucho a diario a muchas personas y todas las penas de este tiempo van por el mismo carril. Por eso me tomo este tiempo… tal vez pensando en las personas que quiero que ahora mismo están sufriendo esta melancolía o este vacío del amor que no fue, no es, ni será…

Si algo ya conocían los filósofos de antaño es que la percepción engaña. Porque todo lo que percibimos o vemos en realidad es invento de nuestra historia, de nuestra forma de concebir todo…

Por eso, y a sabiendas que mi vida muchas veces cursa jornadas de tristeza por el amor que no es… trato de imaginarme formas en que si pueda ser, para quien sea que pueda hallar este tesoro esquivo y en vías de extinción de nuestros días…

Me he tomado como misión y podrán corroborarlo en todos mis escritos rescatar y construir otras formas de concebir el amor, y es por eso que me he acercado a ciertos espacios donde las personas aún creen o al menos luchan por el proyecto, por la eternidad, por los detalles, por las criaturas más desprotegidas, por las voces menos escuchadas, por los silencios más conmovedores…

Sea tiempo este de empezar a comprender que uno vive lo que cree. La mente engaña y cuando creemos creer muchas veces no creemos en verdad porque no hacemos lo que creemos… Y cuando creemos no creer muchas veces estamos creyendo en verdad porque nos desespera el vacío…

Porque creo veo… y por eso comparto junto a estas líneas estas diminutas joyas de la foto.

Pienso, tal vez en mi radical forma de pensar, que de no poder ver los llamados de la Creación a mis pasos, no podría jamás comprender sobre que trata el amor y sería así alguien más entre tantos y tantos que caminan desesperados a ninguna parte…

Hay todo un universo testimoniando y explicando con sencillez y contundencia la fuerza de la vida… en ese helecho que crece en las rajaduras húmedas de una pared y que nos encargamos de cegar porque queda feo… sin pensar en el mensaje maravilloso que nos está dando… la noticia que nos está trayendo…

La vida es una fuerza que podemos negar y destruir pero cuando nos alejamos sigue funcionando aún a pesar de nuestra maldad…

El amor hoy en todas sus formas se enfrenta al mismo problema… de seguro porque el amor es vida y la vida es amor y no exista forma de disociarlos como si lo hacemos en nuestra mentalidad egoísta, brutal y suicida de la apropiación.

Los pueblos originarios tienen historias muy hermosas donde amor y vida son lo mismo. La quínoa regalo de amor… el hombre que despierta con la sonrisa de la mujer…

Parece que hemos perdido tantas cosas cuando creímos ganarlas… Creímos crecer cuando solo comprábamos cosas… y esas cosas compraban nuestra alma. Y creímos perder cuando le dábamos tiempo a alguien que luego nos defraudó… pero quien ha perdido es quien nos haya defraudado en realidad…

No hace tanto he aprendido, que el amor con amor se paga y quien en su pobreza no sabe o no puede pagar con amor… ha de sufrir en otra parte… Más quien da amor, no debe preocuparse porque más temprano que tarde recibirá lo mismo y multiplicado…

Quien ha comprendido la diferencia vital entre lo que parece y lo que es… y se dedica a dar lo auténtico y deja atrás lo que parece… encuentra que el amor sólo comienza ahí donde sea capaz de darlo…

El amor exige un circuito muy claro y preciso. Lo das, lo sos o no hay nada. No falta la escasa lucidez que alude que eso es una pérdida… pérdida es nunca haber dado nada y esperar lo que jamás llegará porque el amor es vida… necesita donde crecer…

El amor no es recibir… para nada lo es… pobre de quien aún no lo haya comprendido…

El amor no es un sentimiento… aunque a veces coincida en la sensación… pobre de quien aún no lo haya comprendido…

El amor no es efímero… todo lo efímero jamás fue amor… pobre de quien aún no lo haya comprendido…

Lo que es efímero, los sentimientos son al igual que la necesidad de recibir, productos del egoísmo, del capricho… de la insensatez, de la pobreza del alma.

Y por eso hace un tiempo me he propuesto cada día fielmente seguir con esta misión vana para tantos y fundamental y primera para toda mi existencia y lo que quede de ella…

Porque puede que el amor ilumine y resplandezca en la parejita feliz que no soporta estar mucho tiempo sin darse la mano… y puede que uno sienta su calor en la misión de los que alimentan al hambriento, arropan al desnudo y dan asilo al desamparado… o en el acto de sacrificio de quien entrega su tiempo por los más necesitados…

Pero también ilumina y mucho en la vida cotidiana, en lo sencillo, en los detalles… en esa persona que perdona a quien le ha dañado… en esa otra que escucha una y otra vez a quien no le ha sido grato con la esperanza de ayudarle… en quien apuesta con voluntad y esfuerzo a que el indiferente se vuelva al amor que es lo único que le daría paz en su silencioso tormento…

También ilumina ese ser diminuto que ni vemos al pasar a su lado a cada rato… y que con su belleza y su perfección nos está diciendo, mirá, ¡cuidado!, tus ojos se están posando en el lugar equivocado… y por eso no estás encontrando lo que toda una vida venís buscando…

Hay que hacerse valiente… porque para dar en este mundo tan intoxicado de egoísmo, narcisismo y frivolidad, hay que animarse a desafiar la corriente que inunda, ahoga y arremete sin piedad , ni tiempos, ni silencios, donde más sufre tanta gente…

Y cuando me detengo a observar estas pequeñas obras maestras de la Creación pienso que más de uno pensará que estoy algo desequilibrado… y ojalá así sea… llamar la atención del que aún no se ha despojado de las vendas que nos impone la alienación, puede que sea otra acto de amor inesperado…

Marcelo Zamora, 10 de octubre de 2016

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