Cerúlea. La Gravedad del Amor. Marcelo Zamora, Escritos
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Cerúlea

Vivencias en los inicios

Publicado: martes, 25 de octubre de 2016

Cerúlea. Vivencias en los inicios

Creo que debería dejar de mirarte. O debería tal vez dejar de ansiar tu voz.

Aquella tarde en que los álamos tensaban ramas abrazando vientos, cuando el sol mismo parecía ruborizarse enrojeciendo horizontes, aquellos pasos bajo el túnel de hojas… en que mi percepción toda se quedara paralizada en una sonrisa nerviosa de no comprender lo que sucedía.

Aquellos aires del sur, límpidos… y las nubes viajando presurosas bajo delgadas cirrus inmaculadas y distantes… La sorpresa de tu ser alcanzando al mío… el desconcierto de tus labios ansiando lo que los míos evidencian desesperar…

La decencia de no avanzar más de lo debido… la espera remontando sueños…

Aquella inocencia hermosa de quedarme sin pestañar hasta arder mis ojos de tanto contemplar la belleza de los tuyos. Profundos, océano y cielo sin horizontes, límpidos como la dulzura de tu voz. Hacer ese ridículo involuntario fue mi carta de presentación… un forma risible de comenzar donde exhausto de pudor pretendí retraerme en vano… pero no me permitirías hacerlo.

Nunca sabemos el destino final del agua que corre por el río…

Y así navego en este delicado barco de papel… cada día esperando tus ensueños. Cada hora inventando tus formas en las siluetas anónimas que caminan las sendas de los tiempos. Y al llegar esas ínfimas horas en que tu simpleza invade todo mi universo se encienden luces en las cavernas de mis reinos perdidos… lapsos momentáneos de lucidez que inventan mundos increíbles con la pobre esperanza de alcanzar una emoción en tu corazón.
Algunas vivencias deben ser meticulosamente registradas por si algún día el tiempo nos roba el deleite de esta alegría que nos causa hoy el vernos, el sólo hablarnos...

Así de promisorias suelen ser algunas cuencas más nunca sabemos cuan lejano sea el horizonte de la naciente que hayamos emprendido…

Marcelo Zamora, 25 de octubre de 2016

« Despacio se mueven los sueños cuando no quieren despertar… | En mi mundo te estaba esperando »

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