Un día deberás elegir. Escritos. Marcelo Zamora, Escritos
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Un día deberás elegir

Hay un momento para la verdad que no se puede acallar con mentiras…

Publicado: miércoles, 12 de octubre de 2016

Un día deberás elegir. Hay un momento para la verdad que no se puede acallar con mentiras…

Siempre eligiendo donde no se puede ganar me dijo… y si, tal vez porque me agradan más los pumas que las ovejas… Y sabido es que las ovejas sobrevivirán pero los pumas cada día son menos y no muy lejos de este día han de desaparecer…

No llegarás a nada con eso me dijo… y si, tal vez porque me avivan más los caminos que recorro, ir descubriendo en cada paso, que alcanzar rápido el destino elegido…

Lo que crees ya no sirve, a nadie le importa, me dijo… y si, tal vez porque no estoy dispuesto a renunciar a lo que soy a lo que siempre fui, me espere un final sin penas ni glorias, transitando muchos días la soledad misma que viven los viejos en los asilos…

Ojalá lo que creo me diera una sola victoria en estos tiempos tan impíos… sólo para acallar las voces de las falsedades en que vive este mundo que se ahoga en su propia e inabarcable avaricia.

Pero no hay victorias para los anónimos… o si las hay casi nadie podrá verlas… el enemigo es demasiado poderoso, adoctrina con el método infalible del hedonismo… enciende luces de opulencia, desperdicia vidas en somnolencias, eleva y derroca a quien se le antoja en todo momento y es tal el temor que infunde que las personas prefieren arrodillarse a sus pies… por miedo a la miseria, por miedo a la pobreza, por miedo a la soledad.

Estamos en medio de una guerra como pocas veces hemos vivido antes… carne vacía que cae en la picadora todo el tiempo y una vez procesada, todos las hamburguesas son iguales… visten iguales, se peinan iguales, se ríen de las mismas cosas, leen y repiten las mismas palabras, compran los mismos sueños plateados y ruidosos… y hasta se creen amar poseyéndose unos a otros en efímeras comedias…

Estamos en medio de una guerra que todos estamos perdiendo… como desearía un nuevo mundo sin tanta muerte, sin tanto dolor, sin tanta desolación, sin tanto sacrificio vano. Millones emulando a Sísifo… trabajos absurdos para alimentar los caprichos de unos pocos… para comprar unos segundos de felicidad prestada a cambio de horas y horas de sacrificios y restricciones…

Millones muriendo por nada en todas partes.

Hay un momento para la verdad que no se puede acallar con mentiras…

Elegir que harás no es fácil… porque la peor batalla va dentro de cada uno… la más feroz… la más dolorosa y cruenta… deberás elegir si escuchar al este mundo perverso y enfermo o escuchar tu alma gritando desde tu desolado interior…

Todos elegimos… ¿Seguiremos mirando para otro lado? Va en cada cuál como se arregle luego con la almohada.

¿Elegiremos las mentiras o buscaremos alguna verdad?

¿Elegiremos seguir muertos haciendo como que vivimos o buscaremos vivir y defender la vida en todas sus formas…?

¿Elegiremos las cosas o buscaremos nuestras almas intentando latir?

Esclavos de las cosas… esclavos de la escasez, esclavos del dinero, esclavos de las naciones, esclavos de las drogas, esclavos de los negocios, esclavos de la muerte, esclavos de la violencia, esclavos de la lujuria, esclavos de la avaricia, esclavos de los esclavos…

No es novedad en nuestra historia que un pequeño grupo cambie las cosas y que el poder imperante subestime sus fuerzas. Por debajo de las luces y los millones de diamantes de sangre, por debajo de la fama y el poder… por debajo de la opulencia y la vulgaridad… por debajo de la violencia y la intolerancia… por debajo de todas las formas en que el mundo está siendo devastado por la indiferencia y la obediencia al reinado de la cosa…

Por debajo y como una marea que se mueve lento y casi imperceptible… ínfimos gestos, personas comunes de todo el mundo, como yo, como vos tal vez… apostamos a la vida y enfrentamos los gigantes de la destrucción con nuestros sencillas luchas de amor, solidaridad y esperanzas… con arrojo muchas veces y nunca faltan quienes subidos a la calesita de la nada nos acusen de locos…

Locos porque creemos en soñar. Locos porque creemos en ayudar. Locos porque creemos en la paz. Locos porque creemos en dar… Locos porque elegimos ponernos del lado del que nadie elegiría ponerse porque creemos… Creemos en amar.

Marcelo Zamora, 12 de octubre de 2016

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