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Somnium

No hay palabras para algunos estados del alma…

Publicado: domingo, 20 de septiembre de 2015

Somnium. No hay palabras para algunos estados del alma…

El cielo profundamente azul, ennegreciéndose poco a poco con los últimos respiros del ocaso…

A la distancia las sakuras meciéndose a la brisa suave y húmeda del este simulan bailarinas de tules rosados en suaves armonías perdiéndose en la inmensidad del camino que hemos dejado atrás.

Somos muchos, cientos, miles, millones tal vez, no sé cómo explicar que todos podemos estar aquí sin importar que el espacio pareciera exiguo.

Hay algo muy extraño en los inmensos robles de este lugar… están vivos en un sentido diferente al de otros robles que he tenido frente a mí, algunos muy hermosos, como el del patio central de mi colegio secundario… Internándonos bajo sus frondosas copas algún tipo de luminiscencia que pareciera propia del aire como sucede con esas aguas pobladas de bacterias bioluminiscentes… nos abarca y sumerge a la vez que nos guía e ilumina nuestros recorridos…

Puedo sentir sobre mí una mirada, una caricia en mis pies, y se me eriza toda la piel a la vez que una suerte de vibración atraviesa mi corazón y siento como recorre cada nervio de mi cuerpo… Podría ser una sensación aterradora sin embargo me llena de gozo, de alegría, de paz, me hace sentir que jamás ha existido la soledad y que todos somos uno con el mismísimo universo…

Tanta serenidad y las luciérnagas, tan extrañas, que tanto brillan… ¿cómo pueden brillar así? Jamás hubiera imaginado seres vivos tan particulares… es que… no son luciérnagas… son… son como siluetas humanas de unos pocos centímetros y extremadamente perfectas y se pasean entre nosotros, pequeñas, graciosas, frágiles pareciera… algunos han intentado tocarlas pero son muy escurridizas, mucho más veloces que cualquier otra criatura que hayamos visto jamás…

Todos hemos quedado detenidos, atónitos, como queda un hombre al enamorarse de una bella mujer, o más aún, como queda uno al ver nacer a sus hijos…

No hay palabras para algunos estados del alma…

Sólo puedo aceptar y proclamar la belleza que hay en todo… enormes estatuas de granito, pisos de piedra tan bien pulida que se siente suave a los pies descalzos y cansados que traemos…

Allí donde se retiran esas siluetas al alejarse de nosotros, en medio de ellas, una mujer nos observa de una manera muy singular, no hay nada perturbador en ella… si pudiese distinguir bien sus facciones diría que lo hace con dulzura pero en verdad no la veo.

Las siluetas dejan su vuelo y se posan alrededor de ella como si de estrellas se tratase. Conforme la mujer y las siluetas se arrodillan, todos lo hacemos, nadie nos ha dicho nada, solo lo hacemos como si entendiésemos de que trata.

Un coro de voces tan preciosas, afinadas y armónicas alterna notas con cuerdas y vientos, y es allí que desde atrás nuestro amanece, si amanece, no podría describirlo de otra manera… es el sol pero no es el sol… es algo más que una mera estrella… pero se percibe como un sol. Como si fuera físicamente posible que el sol estuviese a unos pasos nuestros y no nos incinerara más que de vida... se siente el calor justo que deseamos en una mañana soleada de invierno.

La brisa se detiene.

Un silencio como jamás haya experimentado inunda el bosque. Seguimos de rodillas, un soplo nos reconforta, y puedo sentir las pulsaciones de mi propio corazón, puedo sentir el calor como de llamas dentro mío, un intenso calor que no quema… es como la vida misma recorriendo el cuerpo…

¿Cómo explicar esto?, lágrimas en los ojos, tirito, un estremecimiento de todo…

Inconfundible es su Presencia aunque de manera alguna la podría describir.

La confirmación de todas las esperanzas, la victoria sobre todas las muertes… La paz sobre toda perturbación… la certeza por sobre cualquier duda pasada.

Y comenzamos a caminar a su paso… siguiendo los suyos y puedo ver desde aquí antorchas que todos llevamos…. Bueno no son antorchas… somos nosotros rodeados de este aire luminiscente…
Este debe ser el Cielo pensé por un momento, debo estar muerto entonces pero pronto comprendo que no sería el más indicado para este lugar y que podría tratarse más bien de un sueño o un delirio. Debo estar volando de fiebre o envenenado pues no consumo nada que pudiese llevarme a este estado.

No es el Cielo, o tal vez si lo es, pero no fuera de la vida… la razón trae al mundo de nuevo… a mi lado una mujer muy mayor se persigna.

¿Será que a veces se sueña despierto? porque no me he dormido tampoco, mi amigo, a mi lado, me contesta como si le hubiese estado hablando en estos momentos…

Busco desesperado las siluetas pero estas se han disuelto… y de la mujer solo queda un cuadro allí colgado… Podría culpar a la imaginación por este momento, sin dudas, podría hacerlo… pero mientras aquí permanezco siento un bienestar y una suerte de electricidad por todo el cuerpo que no podría ser nada más que un invento. Sobre todo porque su Presencia es lo único que siento que no se ha desvanecido de todo este ensueño…

El Creador quiso darme un momento, al menos un momento, de su Belleza que aún siento… Sumergido en un somnium... Creo que sólo ha sido eso y que mi pobre mente, sólo ha podido expresarlo, contando estos extraños eventos…

Marcelo Zamora, 19 de septiembre de 2015

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