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Sólo porque creo… nada más

Y las veces que creo, me alcanzan para sostener las que no logro hacerlo.

Publicado: domingo, 2 de octubre de 2016

Sólo porque creo… nada más. Y las veces que creo, me alcanzan para sostener las que no logro hacerlo.

Un día me sentía tan pero tan mal que salí a ayudar...

Eran tan inmensas las dudas que salí a entregar lo que aún me quedara en pie… que no era mucho… Cuando no hay ganas que haya voluntad pensé…

Tal vez eso me haría olvidar...

No fue así pero me pasó algo que esfumaría mis incertidumbres… cada una de esas personas me dijeron que siempre que estaban tristes y sin que yo tuviese forma de saberlo, solía aparecerme en el momento justo con la palabra justa...

Obvio que no soy un ángel, bastante contrario a eso incluso diría…

Más que obvio que no soy vidente… no puedo ver cómo solucionar mis problemas más inmediatos la mayoría de las veces y por los cuales suelo padecer más de lo recomendable…

Y mucho más que obvio que no soy un iluminado. Hay mucha santidad de la cuál soy completamente incapaz…

Tal vez soy tan absurdo (en términos de Albert Camus “El hombre Rebelde”) que al creer en algo, lo creo de verdad y soy capaz de arrastrarme hasta el final… y donde nadie lo haría sigo y sigo y así me va también tantas veces pasando más de lo que muchos aceptarían pasar…

Y cuando me siento abrumado por el mal que nos desarma por todas partes… cuando el mal se mete en medio de mi felicidad o en medio de las personas que amo… suelo aferrarme a lo que aún me quede por creer, y por poco que reste… es algo con lo cual todavía forzar al menos a la mente aunque el corazón me vaya quedando marchito de dolor.

Puede parecer que no me importan las heridas que me puedan ocasionar porque ya soy casi una cicatriz que camina… Pero en realidad el temor a no hallar salidas, no hallar respuestas o no poder siquiera formular preguntas es lo que me empuja…

Sostengo que es mejor luchar con las tormentas que quedarse varado en medio de la nada…. Sin nada por ganar o perder…

No se fue el dolor ese día… pero si llegó la paz… porque pude comprender cuantos ángeles El me estaba enviando… como en la historia de Lot… ángeles que necesitan ayuda en un principio para luego mostrar su verdadero rostro…

A veces por raro que parezca, la ayuda que recibirás será la oportunidad de ayudar…

A veces cuando pedís amor, tendrás la oportunidad de amar….

A veces cuando pedís justicia, tendrás la oportunidad de ser justo…

A veces cuando pedís alegría, tendrás la oportunidad de alegrar a alguien…

A veces cuando pedís piedad… tendrás la oportunidad de perdonar…

A veces cuando pedís respuestas… tendrás la oportunidad de responder…

A veces cuando pedís sabiduría… tendrás la oportunidad de ser noble…

Estos hechos me recuerdan siempre que las dudas que me asaltan no hay razón para sostenerlas… que lo necesario está en camino y que si se ha demorado es sólo porque alguien no ha aceptado el impulso de su corazón… pero ya habrá alguien más… sólo hay que esperar, porque está esperando que los indecisos se dignen a amar...

Siempre recibimos la oportunidad de hacer lo necesario y hay paciencia para insistirnos hasta que seamos capaces de hacerlo, más no siempre lo hacemos porque tenemos miedo…

Así fue que decidí que era mejor andar mal herido por el mundo, y aun cuando el temor a actuar me atara, sacar el valor que no tengo para hacerlo igual…

A veces sale mal… pero cuando sale bien el amor, la paz y la vida que recibís sobra para curar todo lo que te hayan dañado los que no han sabido comprender quien sos y que haces….

Un día me sentía tan pero tan mal que salí a ayudar... y fue la mejor forma de rezar.

Marcelo Zamora, 2 de octubre de 2016

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