Serenidad. La Belleza. Marcelo Zamora, Escritos
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Serenidad

Publicado: sábado, 25 de abril de 2015

Serenidad.

Jueves por la tarde y el río tan sereno… y se me antoja en esta hermosa vista esa música folclórica del país del sol naciente, con las sakuras adorando al astro rey y la imperturbabilidad de la meditación zen.

Cuando el alma se entrega a la serenidad… hay momentos, no sé cómo se llamarán técnicamente, que el tiempo parece volverse más lento… y la mente más rápida…
Serenidad, en el suave sonido del agua moviéndose a la brisa. No siempre es así este lugar, muy por el contrario, suele estar atestado de personas ruidosas y tanto movimiento que los poemas de la naturaleza quedan cercados.

Esos antiguos nipones conocían el secreto de la Trascendencia, el silencio y la meditación. Es imposible escuchar la voz de Dios, los secretos de la Creación o la sabiduría del tiempo en medio del ruido…

Nuestra cultura se aferra al alboroto, necesita desplegar su pasión constantemente… como si hubiese un temor a quedarse a solas con el Todo…o peor aún consigo mismo… tan insoportable parece al común de las personas el silencio y sin él me siento perdido la más de las veces…

Contemplar la belleza del mundo callado y tratando de percibir el Todo detrás de los engaños de los sentidos… la inmensidad del horizonte… la infinitud del cielo celeste y hermoso de este día…

Dice la definición etimológica: La serenidad es aquella actitud del espíritu humano de responder ante cualquier evento o situación sin dejarse arrebatar por sentimientos o emociones desestabilizadores.

Y es que la vida nos pone en constante prueba la serenidad. La demanda, el deseo del otro suele ser el motivo principal de la pérdida de la serenidad… Lo podemos sentir en la vida diaria, en el trabajo, en la pareja, en las amistades, en los grupos de filiación. Nadie es mejor ni peor, cada quien es libre de vivir como su carne lo prefiera… pero definitivamente compruebo a diario como a la mayoría de las personas las perturba la serenidad… el silencio y lo que sus propias voces interiores empiezan a contar en su presencia… y no son ellas las culpables sino el modo de vivir que hemos adoptado.

Jueves por la tarde y hay tanta serenidad que mi alma pretende de este instante un parecido con la eternidad… pero sólo es un momento… pronto como hordas aparecen de todas partes autos, motos, personas, todos como carretas vacías haciendo el mayor bochinche posible… porque como dice un cuento popular, "Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía esté, mayor es el ruido que hace."

La serenidad está en el alma primero, me enseñaron no hace tanto quienes me han legado la fe. Y tal vez es por eso que puedo disfrutarla con tanto regocijo cuando también está afuera…

Marcelo Zamora, 25 de abril de 2015

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