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Ser escritor

El desafío del arte siempre es convertir la ira en arte, el odio en amor

Publicado: sábado, 13 de junio de 2015

Ser escritor. El desafío del arte siempre es convertir la ira en arte, el odio en amor

Se puede escribir por vanidad, por necesidad, por gusto, por placer, por diversión, por hastío, por dolor, por amor, por alegría, por tristeza, por altruismo, por egoísmo, por criticar, por crear, por proyectar, por soñar, por creer, por descreer, por arte, por destacarse, por sólo soñar, por expresar, por decir, por callar… y por tantos motivos más…

Cada escritor escribe y muchas veces ni sabe cuál es el sentido de su inclinación a hacerlo… y las más de las veces, al menos como lector he sentido que los que mejor escriben son esos que no saben porque lo hacen… ni se plantean al hacerlo un objetivo en particular.

A veces pienso que sólo existen dos tipos de escritores, los que inventan otros mundos y los que inventan caminos existenciales para el alma. Con todo respeto, todo lo demás, me parece que es del campo de la redacción. Un escritor puede ser redactor cuando es exigido a escribir sobre un tema o apurado por alguna editorial pero yo creo que ser el mejor de los redactores no hace al escritor.

Siempre considero al escritor y a todo artista en general, una persona valiente capaz de exponer lo que no sabe de sí mismo a los demás con el afán de crear un mundo menos enfermizo y brutal. Porque para que se hace arte si no es para luchar contra la barbarie de la humanidad…

Dijo Don Ernesto: “Se hace arte, es decir otra realidad, porque esta en que vivimos le choca o le repugna al hombre sensible”

Ante la maldad, la respuesta más primitiva es la ira. El desafío del escritor siempre está entonces en cambiar ira por arte, es decir, odio por amor.

El escritor tiene el medio más pobre de expresión por delante y debe luchar contra ese muro que es la lengua misma… cuando un escritor es muy descriptivo siempre pienso y cuando lo he manifestado hemos llegado a coincidir con algunos de ellos incluso que se trata de un pintor que no ha podido aprender el arte de la ilustración y se somete a la tiranía de la palabra intentando compartir las cosas bellas o no tanto que ve en un marco, en un momento…

Escribir es salvar el mundo, una suerte de heroísmo tantas veces anónimo o reservado para los pocos que le leen, donde el escritor se expone a todo tipo de interpretaciones y a veces hasta ataques por defender a la sociedad de sus propias miserias…

Uno sabe que es escritor cuando ama escribir pero no lo hace por sentirse como tal, cuando no ama escribir pero el alma se lo exige, cuando ama imaginar y no soporta quedarse para sí ese ensueño y necesita compartirlo, cuando evita imaginar pero le invaden la mente cuadros e historias que de no compartirlas sería un desperdicio imperdonable…

Uno sabe que es escritor cuando en cada situación en que ve, escucha, huele, saborea o siente se le disparan universos alternativos al que lo contiene y no se contenta con las migajas de su realidad y se aventura a entregar su tiempo a una actividad solitaria, tediosa pero hermosa a su vez… que casi nunca da dinero, muy pocas veces da algún reconocimiento y definitivamente para la mayoría de sus congéneres es una franca pérdida de tiempo… pero quien es escritor sabe y conoce la plenitud, el sabor y hasta el dolor de este derrotero donde se expone a sus propias desolaciones, al drama único de cada existencia, a la alegría de engendrar un producto puro de la autenticidad, sea este brillante o patético.

Ser escritor me parece que es todo esto y mucho más. Ser escritor es mostrarse para ser criticado, vapuleado o peor aún adulado algunas veces sin ser leído… pero también es aventurarse al amor… el amor que recibe de las personas que si saben apreciar lo que el escritor ha entregado desde lo profundo de su ser… el amor de la caricia de los agradecimientos genuinos de esas personas que si lo han leído y lo llevan de alguna manera en su corazón… el amor de ser… porque ser siempre es ser con otros… la propiedad y el tener se limitan a la individualidad, pero el que ES, es CON, POR y hasta PARA otros…

Uno sabe que es escritor porque no tiene ideas, es asaltado por estas y no puede parar de llevarlas consigo hasta hacerlas letra…

Uno sabe que es escritor cuando una sola persona en el mundo se ha vista conmovida en su interior por la obra que se ha entregado con amor a la humanidad… cuando puede vivir el dolor del otro en su propio corazón y entendiendo algo de ello se lanza a inventar soluciones, o simplemente a contar lo que ha sufrido ese ser humano y lo hace historia, lo hace palabras para que otros, que puedan aún conservar un alma en el cuerpo, puedan conocer pero sobretodo sentir algo de lo vivido por ese personaje que de seguro refleja algo de alguien más…

Uno sabe que es escritor cuando no teme ser desconocido para quienes le rodean y si ser íntimamente familiar por quienes jamás le han visto ni le verán…

Uno sabe que es escritor cuando se lanza a la trascendencia… a un viaje en el tiempo donde puede que alguien lea su ser hecho letra incluso más allá de la muerte…

Uno sabe que es escritor cuando le importa muy poco tener un lector o mil millones… porque sabe que su mensaje viaja en una botella de caracteres que llegará donde deba llegar en el momento que deba hacerlo y para esa persona o esas personas que puedan ser junto al escritor un ser único e irrepetible, un encuentro intersubjetivo de la existencialidad, un súmmum relacional donde el escritor deja de ser quien creía ser por la redefinición que hace el otro sobre él y donde el lector deja de ser quien creía ser al descubrir a través de la letra del otro, algo de lo que él mismo es allí donde se desconoce…

Uno se sabe escritor cuando algo de eso que es y desconoce de sí mismo, es capaz de llegar a algo de eso que otro desconoce de sí mismo y fuerza en esa instancia un insight, una emoción, una lágrima, una visión, un despertar, un aliento, una alegría, un ensueño, una dispersión capaz de borrar de un plumazo la realidad y mantenerlo fuera de todo al menos por un instante…

Uno se sabe escritor cuando el dinero no acota sus ideas, cuando las ideologías y sus grupos de presión no cierran su boca, cuando las limitaciones de la carne no detienen su manifestar…

Uno se sabe escritor cuando su alma es libre… tan libre que aun pretendiendo atarla no logra hacerlo jamás.

Marcelo Zamora, 13 de junio de 2015

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