Sakura celeste. La Belleza. Marcelo Zamora, Escritos
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Sakura celeste

La belleza agracia con su influencia...

Publicado: domingo, 13 de mayo de 2012

Sakura celeste. La belleza agracia con su influencia...

Serpenteando caminos recorridos nunca conocidos. Avanzando pasos retrotraídos... el mirar de la gema y la dignidad, el cielo garabateando entre celestes y rosáceos, la brisa húmeda desde el río aromando cada gesto. El universo vacío hasta que alguna distracción destraba la ligazón... para volver a tramarse en la esencia misma de las voces que intentan ocultar lo inevitable. El mismo atrevimiento que constituye la vida, la misma voluntad que desafía a la entropía del Universo... la misma y repetitiva tregua de los egos eclipsando imaginarios... Celeste, impregna celeste sobre verdes cercanías, visiones elíseas... la cotidianeidad teñida de realismo mágico, y los pasos que se hacen imperceptibles, y el tiempo de horas en segundos. Lo que la invención de la palabra llamaría como... ¿cómo la llamaría? Quién sabe cómo podría expresarlo el lenguaje... cuando la determinación se acerca... se agota todo término simplemente porque ante la belleza no hay muros...

La belleza agracia con su influencia... la belleza no está meramente en la percepción y la conexión subjetiva con esa fracción de universo... la belleza, me parece un sendero y puerta hacia el Todo. La belleza recuerda siempre al hombre su incompletud, la naturaleza intersubjetiva propia del ser. Silencios, miradas, pocas palabras... buenos tiempos para pensar... Las hojas surcando vientos, las ramas desnudándose suspicazmente... Como sakuras (*) florecientes, con esa delicadeza, con esa integridad y humildad se mecen a la brisa sus doradas esperanzas... caminante de mensajes de vida, guarda y refugio de almitas inocentes en busca de caricias del alma... manos que alimentan pancitas lánguidas de infantes abandonados...

¿Qué puede saber el mundo de belleza cuando sólo ve carne y hambre?

Tal vez por eso haya tantos atajos y vistas cerradas... tanta muerte e indiferencia... tanto egoísmo y lujuria... tanta soledad...

Y sin embargo la belleza sigue allí... cuál portales escondidos tras lo evidente, aguardando que las almas se animen a la osadía de percibir, crear y vivir desafiando el mandato autoritario y omnipresente de la humanidad...

A diario, con la misma frecuencia que los rayos descargan sobre la tierra, la chispa de la vida, de la verdad y de la belleza, intentan captar nuestra atención... sin producir el estruendo ni denotar un despliegue lumínico encandilante... la potestad de estos tímidos brillos... de estas semillas... es millones de veces más poderosa que el de todos los rayos que puedan caer en una tormenta...

Sin embargo... la vida queda reservada siempre para quien la busque... para quien derrumbe los portones del prejuicio, para quien abandone el facilismo de lo dado y hurgue en lo soñado...

La belleza siempre está allí... allí donde podamos representarla, allí donde podamos aprehenderla y aprenderla... allí donde comencemos a mirar, a pensar, a sentir y por encima de todo... a creer en que no hay vida... sin ella... Celeste, impregna celeste sobre verdes cercanías, visiones elíseas... caminante de mensajes de vida... mientras deliro entre presunciones y ensueños... así como el cerezo sin el frío del invierno no consigue aflorar, me invade la certidumbre que ella florece en medio de la necesidad y dolor de quienes asiste...

Las sakuras blancas.. rosadas en realidad... a veces se hacen celestes... pero no hay mapas donde indiquen cómo se podrían encontrar... sólo el alma las puede hallar.

Marcelo Zamora, 13 de mayo de 2012

(*) Sakura: Flor rosada o blanca del cerezo.

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