Relativismo y maldad. Asi en la tierra como en el cielo. Marcelo Zamora, Escritos
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Relativismo y maldad

La mentira de tanto ser enunciada se presenta para las masas como verdad...

Publicado: domingo, 17 de julio de 2016

Relativismo y maldad. La mentira de tanto ser enunciada se presenta para las masas como verdad...

Muchas noches y muchos días desearía apartarme a algún lejano lugar y separar mi alma de la Humanidad de la cuál siendo parte, más extraño me siento cada vez más y más…

Entonces el Amor me trae de vuelta y comprendo que la Vida no es escaparse a la soledad y que toda felicidad, tanto la mía como la de otros descansa sobre lo que aún en mi ser esté dispuesto a dar…

He sido el mal cuando refugiándome en la tristitia, en la indiferencia, en la distancia, en la frialdad, en la ira, en el egoísmo, en el profundo silencio de no querer siquiera hablar por considerar perdido todo, en la rendición incondicional al mal que todo lo pudre y derrumba en los dominios de la inerme carne, el voraz tiempo y la maldad toda escudada tras los argumentos de la relatividad…

He sido el mal abrazando la soberbia de la “nada que aspira a ser”… convenciéndome que “aunque humillada, la carne es mi única certidumbre” y depositando así en el deseo del instinto humano todo a lo que se pueda aspirar…

La Trascendencia, “el ser en sí para sí”, el Amor Supremo Único y Creador, el Salvador, el que diera todo por mí y por cada uno de todos nosotros… El Espíritu de Vida… desde un principio había estado allí, desde siempre… decidido a rescatarme refugiándome en su inconmensurable Belleza, abriendo mi mente a su inapelable Verdad, fluyendo a mi corazón muerto su cálida Vida… expresándome en cada una de mis diarias y constantes caídas su ingente y paciente Amor…

En retrospectiva los signos se ven más claros que al subir la cuesta de lo desconocido…

He visto el mal. Yo mismo he sido el mal... He visto el bien. Yo mismo he sido el bien...

Y aun así difícil es en cada mañana, cada día, cada noche, cada desazón, cada emoción… descubrir, ponerse otros ojos y armarse de otra mente para comprender algo de lo que resta emprender para enfrentar tanta muerte, tanta inmundicia, tanta maldad que la Humanidad ha sabido acuñar…

Aún así se hace difícil en cada ocasión aceptar la gran responsabilidad y sacrificio de saber que esta brutalidad con que se atormenta a la Vida de todas las especies pende de un hilo y que todos pendemos de ese mismo hilo… y a que tanto mal creciente y en apariencia imparable debemos enfrentarlo con el Amor que aún podamos aceptar, y en consecuencia el humilde pero poderoso amor que aún podamos DAR aún en medio del averno que hemos hecho de este mundo que yace y agoniza a causa de nuestra inclinación hacia la codicia, la avaricia, la gula, la pereza, la indiferencia, la lujuria, la soberbia, la envidia y la ira con la que como Humanidad nos tratamos y tratamos a todos los demás seres vivos de este oasis celeste en el universo, que por otra parte es el único que conocemos donde podemos, todavía… respirar…

He visto el bien. He podido pasar las barreras de los engaños de la relatividad… y la Humanidad misma se define allí… en ese compromiso personal… en eso que aún pueda cambiar en mi diminuto lugar… en todo eso que aún esté dispuesto, a dar…


Marcelo Zamora, 17 de julio de 2016

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