La pregunta del amanecer. Escritos. Marcelo Zamora, Escritos
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La pregunta del amanecer

Hay mucho dolor que es innecesario...

Publicado: miércoles, 3 de agosto de 2016

La pregunta del amanecer. Hay mucho dolor que es innecesario...

He aprendido que cuando la felicidad de otro no me causa felicidad algo anda mal en mí. Si los enamorados me causan rechazo algo anda muy mal en mí... Si no puedo disfrutar la alegría de esas personas a las que digo querer estoy en un grave problema de egoísmo y frustración que probablemente se esté manifestando como rechazo.

Comprender esto no fue un camino fácil, nunca es un camino fácil enfrentarse a la miseria más terrible de todas, la propia… Otras personas pueden hacerme daño pero si mi alma es libre… tarde o temprano eso será anécdota del pasado…
Sin embargo cuando desde mi interior surge el daño hacia otros o hacia mí, el tiempo no arregla nada… y puede que en su lugar si no hago algo contra eso, incluso empeore más todo.

Hace años llegué en algún momento a la conclusión que mi incapacidad de disfrutar la felicidad de los enamorados tenía que ver con mi frustración en ese aspecto de mi vida. Había un par de tortolitos que para mí eran insoportables de tan melosos… y eso en terapia puede hacer el recorrido para comprender que me sucedía y por qué tanto rechazo… de más está decir que luchar con el lobo interior nunca es barato… la verdad se lleva puesto todo cuando se vislumbra…
Como no me causarían rechazo aquellos enamorados si mi vida de pareja era un desastre… una sociedad fáctica sin el más mínimo sentido de encuentro intersubjetivo, cada cual en su mundo sin compartir más que una cama en la noche, algo de sexo cuando no había peleas o si lo había era después de estas y mucha frustración y soledad acumuladas en medio de un mar de obligaciones y cargas, frialdad, distancia y casi nulo diálogo…

En ese mismo tiempo pude comprender porque me incomodaba el éxito de otros. Mi frustración de no alcanzar mis metas por los métodos que mi moral considera lícitos tenía que ver en eso…

Este escrito donde desnudo algunas de mis más tristes miserias del pasado es un acto de amor hacia quienes hoy están viviendo ese tipo de dolor innecesario y le doy forma de consejos, no porque yo ya haya superado todo sino porque en algún momento me alcanzó ese minuto de lucidez o gracia donde ves todas estas cosas desde otro lado... y de no compartirlos no estaría siendo generoso con lo que la vida me ha dado.

No hay que quedarse con la persona que no te ama por el compromiso de un papel o un mundo armado porque puede que todo eso, por cómodo que parezca algunas veces… sea motivo de tanta infelicidad y tanta frustración que tu vida más que vida sea un calvario…

Mucho menos quedarse en un lugar por la culpa o el temor… que son obras exclusivas del Diablo.

No hay que quedarse con los mandatos de la derrota, cuanto antes estos deben ser evitados, por lo general estos designios vienen a través de la toxicidad de quienes no trabajan ni luchan contra su frustración y queriendo o sin querer te trasladan todas sus mochilas porque claro cargar con eso nadie puede hacerlo solo… y no es generosidad por la cuál te lo están entregando… Diferenciar esto es más que prioritario… No es lo mismo quien te pide ayuda a quien te exige que te posiciones en un bando… Quien te ama quiere tu felicidad, y para la felicidad de otro siempre hay que sacrificar algo…

La vida no es fácil para nadie… lo que vemos en otros nos parece fácil algunas veces porque no probamos sus zapatos.

La felicidad se da por momentos y la frustración también…. No es necesario sonreír obligados o andar con caras de consternados todo el tiempo.

Porque la vida no es feliz todo el tiempo pero tampoco es frustrante todo el tiempo, si pasa alguna de estas dos cosas todo el tiempo, yo considero que estoy bajo los influjos del autoengaño.

Egoísmo, envidia, prejuicios… pretender que la vida de otros sea como nosotros dictaminamos. Cuando siento algo de esto ante la felicidad de otros, para mí es un alerta que me muestra sobre lo que debo seguir luchando.

El peor enemigo está adentro, el mayor aliado también. Quien gana es mi elección y de nadie más. El entorno puede forzarnos a un lado u otro siempre y cuando se lo permitamos…

A veces la vida nos lleva por caminos extraños… y por temor nos aferramos a las sogas que nos terminan atando…

Si mi vida no va bien culpar a otros o ver el mal en otros no me llevará a cambiarlo. Definitivamente. Si mi vida va mal… yo debo cambiarlo…

Hay cosas que puede que no podamos cambiar materialmente pero si podemos cambiarlas en nuestra forma de relacionarnos con ello…

Si este momento mi vida no es feliz más que atarme a la envidia o el rechazo a las vidas felices de otros, seguro me convendrá ponerme a revolver, por doloroso que sea, que cosas me impiden tener algunos momentos de felicidad en el día… Nada de lo que logre descubrir será liviano pero para que navegue un barco debe soltar amarras sino queda siempre anclado.

Y algunas veces por raro que suene, navegamos mejor en la tormenta que en el mar calmo...

Finalmente… cuando los exitosos o los enamorados, los auténticos, no los actuados, nos causen alguna alegría ya estaremos ganando… nuestra vida estaremos ganando…

Porque a modo de conclusión sostengo y creo y espero no estar equivocado… lo que me cause la felicidad auténtica de otros es el espejo de cómo va mi vida, mi lucha, mi presente soltando mi pasado, mi futuro en definitiva dependerá de todo lo que hoy no esté postergando…

La pregunta del amanecer probablemente debiera ser…

¿Dónde está mi nave ahora, anclada, perdida en el medio del mar o navegando hacia algún lado…?

Marcelo Zamora, 3 de agosto de 2016

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