Héroes de un tiempo de impiedad…. Asi en la tierra como en el cielo. Marcelo Zamora, Escritos
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Héroes de un tiempo de impiedad…

‘‘Hermana, usted va a morir pronto y yo estoy loco’’

Publicado: sábado, 18 de julio de 2015

Héroes de un tiempo de impiedad…. ‘‘Hermana, usted va a morir pronto y yo estoy loco’’

Imagino a aquel hombre… imagino su entrega… imagino su dolencia capaz de llevarlo a un acto tan arriesgado como precioso y único como el que realizaría… Imagino a aquel hombre, disfrazándose de quien no es para expresar al mundo la más pura e inmensa esencia de su ser irremediablemente anudado al Ser Trascendente del Amor.

Imagino a aquel hombre, entre barro, bodegones de mala muerte, lluvias copiosas en la selva, hombres impíos y perversos, desgarradores del tiempo… antagonismos de la vida misma…

Toda la brutalidad servil a principados de maldad exacerbada y desplegada para la soberanía sobre la carne y la sangre, la vida y la muerte, el sufrimiento más inapelable. Toda la maldad de la humanidad misma haciéndose hombre, haciéndose actos de bestialidad indecible bajo la esclavitud más pueril de los instintos más perversos que el ser humano pueda representar.

Imagino a aquel hombre, sencillo, sin nada en las manos más que unos billetes donados, sin más certezas que el mandato de Quien Guía su alma. Imagino su desasosiego y de esa forma me admiro en su valor… Imagino sus pies pisando púas… el temblor en su piel ante la inmundicia que sus ojos deben soportar sin estallar en llanto. Sin hacer la más ínfima mueca, dos vidas van en ese número… Su corazón ardiendo y arriesgando todo por sólo una vida…

Imagino a aquel ángel… mal entrazado, sin más poder que la Misericordia misma, sin más arma que el Amor mismo, sin más escudos que la Entrega misma…

Y entonces imagino el rostro triste del Bien a su lado, o más bien caminando sobre los mismos pasos de ese hombre… imagino el padecimiento del Salvador en ese niño que ha agotado cualquier esperanza y se sabe muerto o peor aún objeto de los impulsos más repulsivos de los mercaderes de personas…

No puedo imaginarme al niño mismo, orinado encima del temor, gritando, llorando… no tengo el valor de aquel hombre que lo está viendo frente a sí y que ofrece comprarlo… ni siquiera para pensarlo… así se comercian las vidas donde reina el caos… donde la ley no existe, donde los poderosos pisotean la justicia, donde los carteles imperan y deciden la vida, y la muerte…

Imagino a aquel hombre tomando fuerzas para maltratar un poco al esclavo que ha comprado por sólo 26 U$D… de no hacer bien su actuación, ambos serán ejecutados sin preguntas, sin tiempos, sin remordimientos. Arrancan el vehículo y conforme van saliendo de aquel infierno… ya no hay nada que deba imaginar porque allí aquel hombre descubre su velo y se muestra con el rostro mismo de Dios…

Aquel hombre le dijo al niño: “Tranquilo, soy sacerdote, te estoy rescatando, no tengas miedo. ¿Cómo te llamas?’’. Contestó: ‘‘Me llamo Manuel’’. Replico el cura: ‘‘Manuel significa Dios está con nosotros. Si Dios está con nosotros, nadie puede estar contra nosotros. No te preocupes, porque no te va a pasar nada. Yo voy a dar mi vida por ti si hace falta’’.

Y para ese niño la muerte se convierte en un instante en Vida, el miedo en consuelo, el terror en paz y los gritos se hacen silencio, alegría, descanso y paz… y de pronto de un soplo a otro la Vida vuelve a adornarse de futuro… Como no creer que daría su vida por él… si la arriesgó por él ya, ¿cómo se puede entender que el Amor es dar la vida por los demás sino a través de actos como este…?

Un cura se ha hecho pasar por traficante para comprar a un niño por 26 USD. Un cura se ha hecho ángel por un rato, para llevar vida donde sólo había devastación… Y en ese hombre, en esa historia que tantas otras veces tal vez haya salido mal y ni nos enteramos porque de las muertes de los pobres no se ocupan los medios… en esa historia no podemos más que maravillarnos…

Aquel hombre capaz de dar su vida por un niño a quien ni conoce, capaz de arriesgar su propia carne para arrebatarle al Impío y sus manos en la Tierra la inocencia destrozada de un niño… Aquel hombre me habla de todo lo que nos queda por aprender…

Entonces resuena en mi cabeza esa trillada frase de no hay imposibles para Dios… y se me desliza una forma diferente de pensar eso… y allí voy empezando a creer que no hay imposibles para el Amor o en todo caso si los hay, no detiene a nadie… La razón no es capaz de enfrentar una situación como esta, sólo es capaz el Amor, sólo es capaz la Fe y así en medio de la muerte, en medio de la derrota, en medio de la resignación, en medio del sufrimiento de aquel niño, en medio de la arriesgada maniobra del cura que puede que termine con una bala en la frente… en medio del fin de todo, en el rostro sufriente de ese pequeño, desesperado, atormentado… puedo ver el rostro mismo de Cristo en la cruz hablándonos a todos una vez más, como aquella vez que estaba próximo a morir… “Yo hago nuevas todas las cosas”

Marcelo Zamora, 17 de Julio de 2015


Referencia sobre el caso real:
El Padre Doñoro simuló ser un traficante para comprar y liberar a un niño al cual compró por 26 USD. La historia completa puede leerse en el Diario La Razón de España.
El rescate del niño fue planeado por una monja a quien le quedaban no más de 3 meses de vida y por el cura, quien le dijo a esta cuando ella le manifestara lo arriesgado que era… ‘‘Hermana, usted va a morir pronto y yo estoy loco’’.
Mi más profundo respeto y admiración por estos dos ángeles de Dios.

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