En mi mundo te estaba esperando. La Gravedad del Amor. Marcelo Zamora, Escritos
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En mi mundo te estaba esperando

Ya exististe allí antes de conocerte

Publicado: lunes, 20 de marzo de 2017

En mi mundo te estaba esperando. Ya exististe allí antes de conocerte

No sabía cómo eran tus ojos por eso imaginé tantos y de tantos tonos… más frente a los tuyos supe que eran los que tantas veces en mi mundo me habían mirado…

No sabía cómo era tu cabello pero los trigales con tantas variedades de amarillos y castaños solían inspirarme con sólo verlos mecerse a la brisa soleada de mis cielos…

No sabía cómo era tu voz por eso resonaban tantos timbres en mis oídos sin hallar aquel que conmoviera mi interior… más al oírla supe que ya la conocía sin jamás haberla escuchado…

No sabía cómo era tu compañía por eso cerraba mis ventanas porque en el silencio podía inventarme tus manos acariciándome… más al quedarse mi rostro suspendido entre ellas… supe que eran ellas las que siempre había sentido más jamás me habían tocado.

Ya exististe en mi mundo desde siempre cuando creía que podría existir lo que finalmente terminé creyendo que no existía de tanto caminar por arenales… inmensos, interminables… años calcinando los pies… y me refugiaba en algún oasis… más sabía que debía seguir… ¿hacia dónde? llegué a preguntarme… hacia ninguna parte… llegué a contestarme.

Convencido que había perdido mi tiempo, mis años, mis oportunidades… con mis ensueños hastiados mendigando por su subsistencia… callados y pretendiendo olvidarlos… un tanto desesperando por dar esperanzas al mundo ante el trágico escenario de mis esperanzas devastadas…

Me hallaría ya en el límite del desierto, al límite de mis fuerzas, al límite de mi voluntad para sostener ese mundo raro y único donde existías… Y ya resignándome a la realidad brutal e impía… vencido y dispuesto a abandonarlo… amanecería un encuentro inesperado elevando vida resplandeciente de colores como las siembras de temporada…

Y te reconocería de inmediato al tenerte enfrente, y asustada de mi entusiasmo no podrías comprender cuanto tiempo te había estado soñando y esperando… no al menos hasta comprender que mi alma había sido forjada para abrazarse a la tuya.

Marcelo Zamora, 20 de marzo de 2017

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