El viaje de la siembra. Entre la fe y la razón (Fides et ratio). Marcelo Zamora, Escritos
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El viaje de la siembra

Dice un proverbio chino Si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero

Publicado: sábado, 10 de diciembre de 2016

El viaje de la siembra. Dice un proverbio chino Si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero

Muy especialmente a mis compañeros y compañeras de la publicación "La Semilla" con quienes en unión y fidelidad fraternal hemos sabido sortear un año donde el mal nos atacó abiertamente para detener esta obra humilde pero maravillosa que entregamos a la comunidad.

Sembrá pero no te quedés esperando a ver los frutos. Seguí sembrando sin detener tu paso…

En la mayoría de los lugares donde sembrás no brotará nada. Más nunca te fijés en eso.

Lo peor que podés hacer si vas a sembrar es quedarte en un mismo lugar, pues te encontrarás para tu sorpresa que la mayoría de las tierras son estériles para cualquier cosa que se haya sembrado y que cuanto más infértiles estas sean más insistentes serán sus demandas y exigencias y todo tu tiempo se irá en una lucha que finalizará en la nada…

No tiene caso esperar frutos de un pedregal ni de un arenal… Si tuviese sentido no existirían los desiertos… Por momentos te engañará algún pequeño brote pero no hay nada allí que esté al alcance de tus hechos.

Permitile al tiempo cegar lo que no ha de fructificar de manera alguna…

Y cada tanto volvé por donde hayás sembrado… porque puede que en alguna tierra yerma, un brote se haya mantenido luchando y aunque no haya dado fruto alguno, lo esté intentando con todas sus fuerzas… y allí de seguro valga el esfuerzo de ofrecer lo que sea que tengás que dar a esa promesa que sigue pugnando….

En tu regreso por aquellos lugares donde hayas sembrado te encontrarás en algunas ocasiones con frutos increíbles que de ninguna manera te hubieses imaginado… Seres relucientes que han de seguir la posta que en ellos has dejado… seres capaces de sembrar y de no estar siempre esperando ser regados…

Y habrá otros regresos donde descubrirás nuevos destellos… donde nada depende de lo que hacés… ni de lo que hayás hecho. Porque cada vida depende de su propia voluntad de vivir o morirse quejando…

Y más importante aún que todo lo anterior, donde haya vida, no se reconocerá que semilla se haya echado… porque la tierra fértil sabe recibir no sólo tu semilla sino la de otros tantos… y con cada simiente que recibe hace un oasis, un sueño desplegado…

Si vas a detenerte un rato, que sea en esa tierra, donde tu semilla es una más y no la única que estén esperando… porque quienes no saben dar siempre están esperando… y sin importar cuanto des, siempre será poco, siempre será criticado, siempre será observado, siempre será finalmente dilapidado.

Hay quienes viven esperando… y son entonces como piedra, como arena que por más agua que reciban la pierden al mismo contacto…

Y puede que pasés varias veces con tus humildes semillas por esos desiertos… y como todo es poco para quien vive demandando, no tendrán ningún sentido el sacrificio vivo que estás entregando…

Después de todo la arena no quiere ser otra cosa que arena y la piedra otro tanto… Si te detenés en esos lugares, los que están necesitando agua y semillas puede que no reciban su oportunidad de salir adelante y puede que ahora mismo estén luchando mientras malgastás tus esfuerzos donde aún no es tiempo de tanto.

Muchas veces subestimamos lo que damos. Pero alguien puede estar esperándolo, rezándolo, soportando su sequía, su falta, sus llantos… Y tal vez somos los únicos que tengan camino armado hacia esos destinos y nos sigan esperando… porque Dios los provee enviándonos…

Por todo esto, seguí sembrando sin fijarte en las tierras devastas que viven demandando, no te tropieces entre rocas ni te hundas en arenales… Llevá tus semillas donde la tierra está esperando, sin mirar atrás, sin pensar en cuantas de estas se hayan desperdiciado en quienes no han sabido cuidarlas para recibir la prosperidad de sus brotes, de sus frutos, de las nuevas semillas que hubieren podido nacer de tu simple acto…

Sembrá entonces y seguí el peregrinaje de semillas que se te ha dado… que de los que consumen y destruyen todo, de los que viven demandando, de los que sólo saben pedir sin ofrecer nada de su propio ser… se encargan sus propios actos.

Todo lo que das vuelve pero si se trata de vida, lo que das se multiplica. Porque donde la tierra es fértil la semilla brota y hasta florece... y donde florece se multiplica la vida por cientos de semillas nuevas...

Marcelo Zamora, 10 de diciembre de 2016 

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