El poder de la flor. La Vida se Abre Paso. Marcelo Zamora, Escritos
ContemplarContemplar. Al contemplar recuperamos nuestra esencia perdida y volvemos a lo que somos, porque somos naturaleza...
La bellezaLa belleza. Serie temática sobre diferentes manifestaciones de la belleza
La vida se abre pasoLa vida se abre paso. Serie Temática. A pesar de todo lo que hacemos, la vida sigue avanzando...
EscritosEscritos. Escritos cortos de Marcelo Zamora
El poder de la flor en PDF

Series Temáticas » La Vida se Abre Paso » El poder de la flor

El poder de la flor

Angiospermas. La revolución de las especies.

Publicado: domingo, 13 de noviembre de 2016

El poder de la flor. Angiospermas. La revolución de las especies.

Ella fue la primera. ¿Cómo sucedió? Hay teorías tan increíbles… con más aroma a relato que los de cualquier religión…

Cuando asomó sus primer verdor quitándose el velo de humus renegrido y empapado de vida… no parecía nada nuevo… de hecho pudo ser devorada en un suspiro o ahogada por sus poderosos vecinos de leños inmensos y hojas espinosas…

Cuando asoma la vida… siempre son diminutos sus comienzos más sus recorridos se vuelven verdaderamente imprevisibles… Nadie podría saber que habría de significar ese nuevo ser sobre la faz de la tierra…

Y si haya habido alguna conciencia, algún ser en sí para sí capaz de maravillarse en tamaño espectáculo es nuestra única esperanza de alguna vez conocer la verdad.

Entre monótonas florescencias de verdes convertidos en variedades de gama con algún pequeño desvarío, surge ella… la humilde luchadora que ha de cambiarlo todo definitivamente…

Creciendo contra toda oportunidad se fue alzando con sencillez, en silencio como lo hace siempre lo más noble… escondida entre los gigantes que soberbios se pavoneaban al tiempo y los cielos… Tal vez un tanto insignificante… tal vez demasiado osada… ella no preguntó porque… tan diferente a todas… sólo siguió con valentía su destino y sin saberlo, sin sospecharlo siquiera, inició una revolución que invadiría todo un mundo y lo convertiría en otro diametralmente distinto rebosante de vida, de abundancia y de diversidad inimaginables hasta entonces...

Salió a buscar el sol tal vez casi derrotada entre inmensas gimnospermas leñosas e imagino que hasta pudo ser aplastada por una piña cayendo del cielo. Sin embargo su inicio como cada inicio de la vida en cualquiera de sus formas demanda mucha fuerza, mucha perseverancia y casi nunca alrededor nadie puede comprender todo lo que ha de suceder con ese nacimiento en un futuro…

Su descendencia sería luego numerosa como estrellas en el cielo. La diversidad que desplegaría este ensayo de la naturaleza o del mismísimo Creador… haría de la vida una fuerza más poderosa aún de lo que haya sido jamás… y vaya que ya lo era sorteando algunas extinciones masivas…

En su compleja ingeniería ya quedaría escrito el código esencial para cientos de miles de variaciones que no acaban ni lo harán aun cuando los humanos extingamos todo…

Pasaron varios miles de años y una planta extinta revivió con solo unas semillas que alguien había atesorado en el antiguo Egipto… Uno de los más esplendorosos y longevos imperios del hombre pereció pero una de ellas, una sencilla y humilde semilla, lo sobrevivió…

Todos desaparecemos debido a nuestra lujuria, nuestra avaricia, nuestra gula, nuestra estupidez… pero aquella humilde que asomara cientos de millones de años atrás volverá… porque sus semillas son máquinas del tiempo.

Y cuando hayamos acabado con todo… al salir un nuevo sol, al caer otra preciosa lluvia, la despertará y volverá a colorear la tierra con su belleza hipnótica… con su despliegue inconmensurable de delicadez y poder, poder de vida, poder de exuberancia y multiplicidad para todos los seres vivos donde sea que ella haga resurgir la vida…

Y será abundancia cada vez que las condiciones así lo propicien y aguardará paciente en su dura capsula de tiempo… soportando todo lo necesario para volver a florecer una vez más… y con ella, con todas ellas… los insectos y las aves volverán a comenzar todo otra vez… porque sin ellas.. Nada, nada sería como hoy es… y nada, nada podrá ser alguna otra vez… sin ellas…

Y cerros y valles, pampas y estepas, incluso desiertos donde llueve cada cientos de años… han de presenciar el inefable espectáculo del color, de las formas, de la belleza misma hecha vida…

Y los hambrientos saciarán su hambre una vez más… y el ciclo, el poder irrefrenable de la vida estallará nuevamente trascendiéndonos… a nosotros y a nuestra soberbia de creernos el centro o la culminación de algo de lo que solamente somos una parte que podría desaparecer sin detener nada de todo lo demás… Es más, probablemente… o seguramente, nuestro fin, daría respiro a la vida por triste que esto suene…

Es tan bestial nuestra ignorancia al suponernos la especie inteligente del planeta… Sólo pensarlo por unos instantes, sólo vernos lo que hacemos… sólo presenciar nuestra tragedia como especie… y todo queda más que claro…

La Tierra no nos necesita para nada. Somos su carga y paciente nos viene soportando hasta que sus fuerzas sean insuficientes ya como va sucediendo por estos días…

Hay mucha vida que puede esconderse y esperar a que terminemos lo que hemos empezado… nuestro fin… y esa vida puede esperar milenios… y comenzar todo de nuevo cuando no seamos más que fósiles y ni siquiera recuerdos…

Ella fue la primera… y hoy nos maravillamos con su descendencia, con todas las gamas de matices que despiertan después de cada invierno… con toda la vida que sustentan con sus sencillos esfuerzos… con los frutos de su trabajosa existencia… con toda la belleza con que adornan cada rincón de nuestra nave que bordea iluminando de hermoso celeste la oscuridad del Universo…

Ella fue la primera… y con ella llegaron cientos de millones y otros tantos millones de otros seres vivos que sin ellas nunca hubiesen existido.

Cuán poderosa de vida es esta sencilla flor que cortás para halagar una mujer o venerar a tus muertos…

Y si su hermosura y delicadeza es hipnótica para tus ojos, si sus aromas son exquisitos e inevitables saborearlos, si sus frutos son tu alimento… si sus vidas son nuestro sustento… tal vez deberíamos considerar lo que hoy creemos… porque el mensaje es más que claro… no somos culminación de nada, ni centro de nada, somos parte de un todo... Donde otros seres vivos más humildes y hasta más pequeños dan muchísimo más en una corta vida de lo que jamás podríamos ofrecer nosotros en gran número en un milenio…

Marcelo Zamora, 13 de noviembre de 2016 

« Vida | La vida, el único fin »

Espacio patrocinado. ¿Cómo anunciar aquí?