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Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer

La belleza de la mitología de nuestros pueblos originarios

Publicado: jueves, 28 de mayo de 2015

Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer. La belleza de la mitología de nuestros pueblos originarios

Así lo declara el mito mapuche de la Creación. Los mitos para mí, son la poesía de la fe. En cualquier mito, el hombre, la mujer crean mundos nuevos, únicos, asombrosos… agraciados…

Sin los mitos el mundo se vuelve frío y aburrido, triste y sin vida, opacado por las limitaciones de la carne en la que nos movemos en esta vida… y la vida se hace mediocre o frívola, vana o tal vez vacía, y hasta puede que la alienación se engulla todo entre rutinas y desesperación, entre soledad y frustración…

Sin los mitos, sin las imaginerías, sin las explicaciones dulces de las ancianas o las historias de los ancianos las comunidades se vuelven extensos espacios de ausencias… Sin la dulzura de las abuelas que comprenden el valor único, irrepetible e increíble de la vida en los piecitos de sus nietos y nietas… sin la memoria de los abuelos mirando todo lo sucedido, todas las piedras que debieron vadear para que hoy su familia sea su alegría, su orgullo, su mirada más allá de la humanidad…

Que habría sido de nuestro mundo sin Noé, sin Gilgamesh, sin los annunakis, sin el Minotauro, sin Ariadna, sin Odiseo, sin Teseo, sin Rómulo y Remo, sin Thor, sin los cuentos infantiles donde queriendo impartir esperanza y valores los adultos se refugiaban del mundo a contar historias dignas de ser vividas…

Nuestra versión de Noé es la historia de la Creación del mundo de Viracocha de los Incas.

No sé si sea parte de mi pertenencia a esta tierra pero los mitos y leyendas de nuestros pueblos originarios siempre los encuentro más hermosos que otros, como que hubiese una dulzura especial en las historias de los guaraníes y esa tonada tan particular de su habla… un conocimiento del todo admirable en las historias de los pueblos andinos, o la pureza de los pampas quienes por ejemplo creían que en su lucha contra el espíritu del mal, los hombres debían juntarse en comunidades, pues Wualichú (dios perseguidor) no entraba en los lugares habitados: la sociedad se erguía así como protección dando a la toldería un valor mágico…<!--more-->

No sé a quién esté leyendo pero a mí me emociona esta historia de los pampas…

Chachao (el Creador) se aburría en la eternidad del Cielo. Quiso bajar a la tierra aún anegadiza y lluviosa donde las cosas eran efímeras y mutables; tomó la Vía Láctea, que entonces llegaba hasta la pampa, y es llamada "el Camino del Cielo". Gozó el indio Viejo, que era solamente un eterno niño, ensuciándose las manos y chapoteando en la tierra anegadiza; moldeó con barro figuras de fantasía y ensayó soplarlas para infundirles vida. Así fueron creados los animales. Para darles espacio donde correr, de otro soplo aventó las lluvias, secó los pantanos y dio firmeza a la pampa. Vio su imagen reflejada en una laguna y tuvo el capricho de reproducirla en estatuillas de dos pies que vestían como él chiripá y poncho. No eran reproducciones perfectas, pues el Viejo estaba de buen humor y solamente buscaba reírse de sí mismo. (Los hombres)

El ñandú, cansado de correr por la pampa seca, quiso subir al Cielo por la Vía Láctea y aprovechó la distracción de Chachao para ascender algunos tramos. Al darse cuenta el indio Viejo que una criatura de barro iba a ensuciar las alturas celestiales, desató sus boleadoras y las arrojó al osado, que de una espantada volvió a la pampa dejando en el cielo a comienzos de la Vía Láctea la huella de sus tres dedos y garrón: la Cruz del Sur.

Ojalá estén pudiendo disfrutar la beldad de este relato, porque en estas explicaciones sobre la Creación, están sobreviviendo víctimas de un brutal genocidio de fines del Siglo XIX… esta forma de entender el mundo que perdimos cuando la avaricia del hombre blanco que muchos somos hoy descendencia, vino a asesinarlos sin piedad hasta el exterminio porque estas tierras podían producir cosas más valiosas que “indios vagos” como granos y carne vacuna para los recién llegados, los que se hicieron dueño de todo lo que no era de ellos…

Lo mismo pasa hoy con tobas y quom en el norte de nuestro país, se quedan con sus tierras y los empujan a vivir miserablemente en villas en la ciudades donde tampoco son bienvenidos… esto no debería pasar…. Los bosques deberían volver a ser su hogar como lo fueron mucho antes que el mundo supiese que existía este lugar…

Dice el mito mapuche con una belleza que en pocos he podido hallar…

“...el primer espíritu Mapuche vino arrojado desde el Azul (Cielo). Soñando miraba éste la superficie inmensa, deshabitada, de la Tierra que ahora andamos. Su Madre, dicen, se entristeció de su soledad. Así, para que lo acompañara, el Espíritu Poderoso envió a una estrellita hermosa, refulgente. Volando vino ella y caminó luego sobre las pie­dras hasta que sus pies sangraron. Su sangre se con­virtió en pasto, en flores se convirtió, dicen. El aro­ma, el color, la suavidad, alegraron a la mujer que las alzó deshojando. Pétalos que sostenidos y acari­ciados por la brisa surgida del resollar de su conten­to se transformaron en mariposas, en aves, en ala­dos insectos. Sus tallos se transformaron en plantas, en árboles agradecidos de frutos. Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer. Los miró con su vigoroso resplandor el Pa­dre y veló por ellos la Madre con su tenue luz. Los jóvenes sembraron luego la semilla de su corazón. Así comenzó la vida, están diciendo nuestras Ancianas / nuestros Ancianos.”

Nuestros días han olvidado los mitos, las leyendas, las explicaciones literarias de las cosas, la ternura que hacía de los niños adultos de grandes corazones…

Nuestros días han olvidado los dioses que velaban por el bien de la humanidad y así el mal se hace de todo… y hasta se arroga el lujo de decirnos que no existen ni el bien y ni el mal mientras nos ahoga en nuestra soberbia humana…

Nuestros días han olvidado los relatos, las historias donde la vida y sus protagonistas vencían las fuerzas de la destrucción, creando… mundos, criaturas, poemas, héroes y relaciones con la divinidad… y veo como hoy… como si hubiésemos acordado entregar nuestros mejores sueños a cambio de pesadillas nos atiborran guiones repetitivos de muerte, violencia, codicia, lujuria y pereza hedonista…

Nuestros días pueden recuperar los mitos, las historias, los relatos porque la imaginación humana es mucho más poderosa que cualquier mal que sea lo que sea nos viene imponiendo entre mediocridad, frivolidad, chismerío y sometimiento incondicional al poder y a la efímera materialidad…

Amor e imaginación hacen a la vida, y resucitan las vivencias a través de estas pobres letras mías a todo un pueblo como el pampa y su bellísimo mito de la Creación… Porque de seguro hay eternidad en el arte, porque para explicar el mundo ellos se valieron del arte y no de la razón y hoy podemos disfrutar y sorprendernos de su legado…

Una de las tantas formas en que burlamos la muerte es creando, cuando creamos hacemos que otros que ni nos conocerán jamás, otros de otros tiempos, de otras realidades, de otros mundos… hacemos que otros sean…

Mi adicción casi ya por las obras de Haydn me acercan a él de una manera que de seguro me hubiese sido imposible en su tiempo, ya que sus obras vivían recluidas en un frío palacio… pero hoy yo las disfruto por internet o las compro en un supermercado en una mesa de saldos…

La mitología de los pampas me hubiese estado vedada en su tiempo, ser blanco me hubiese condenado… y sin embargo hoy me han alegrado la jornada con tanta ternura y me han llevado de viaje a su tiempo, a su pueblo… a su esencia, sus sueños…

Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer… dijo el mapuche… si elegí este título es porque creo que es cierto que las mujeres siempre son más sensibles y atentas para las historias y los relatos, para la contemplación, para la vida…

Dicen el mito mapuche: “y veló por ellos la Madre con su tenue luz”. Esa es tal vez la sonrisa capaz de despertar al hombre… la sonrisa de la madre despertando a los niños que mañana serán hombres y que si no reciben de esas madres la ternura y el amor propio de ellas, tal vez no despierten como hombres sino como criaturas sin alma…

Hasta el hombre más brutal y frío puede despertar por la sonrisa de una madre, de una abuela, de una hija, de una mujer… puede despertar y ser entonces un verdadero hombre, piadoso, justo, capaz de conectarse con sus sentimientos y de dar batalla al Wualichú, al mal… sea cuál sea este el nombre que lleve…

Y sostengo desde siempre que al igual que a hombres y mujeres, a Dios le encanta contar historias… y si podemos contar historias trascendentes, que nos hagan ser, historias que nos acurruquen con la vida, con la inmensidad del cosmos y todas las maravillas inertes y vivientes que lo pueblan… historias que nos hagan ser de nuevo hombres, de nuevo mujeres, y no sólo carne vacía vagando del trabajo a la muerte… historias que nos hagan crecer en el espíritu y nos empujen casi con ferocidad a la imaginación, a la contemplación, al amor, a la trascendencia…

Si podemos volver a contar ese tipo de historias… estaremos salvando vidas sea donde sea o a quien sea que uno las cuente y no solo eso, estaremos regalando felicidad, plenitud y esperanzas...

Estaremos ofreciendo remedios más poderosos que cualquier pastilla para enfrentar las dolencias de la existencia. ¿Qué soledad podrá aquejar a quienes han mamado el amor por la tierra, los cielos y sus criaturas…? ¿Qué soledad podrá aquejar a quienes han recibido la sabiduría de sus abuelos admirándose de la belleza del firmamento, reunidos en comunidad, compartiendo la magia de los mitos, los relatos y la visión colectiva de los tiempos…?

Tantos mitos, leyendas y religiones, todos coincidiendo y no nos damos cuenta… que a la luz volveremos… Ser pampa, mapuche o cristiano, a todos nos abarca una misma luz a la cuál damos diferentes nombres, una misma sangre… de hecho todos los seres vivientes compartimos algunas partes de un mismo ADN…

Una misma luz que nos enseña con relatos antiguos como existen desde siempre el bien y el mal y que nos ofrece desde cada historia pero siempre con poesía y amor, como sortear las tentaciones del mal para inclinarnos al bien con el cuál nuestro pasaje por esta roca en la infinitud del cosmos será de provecho para la eternidad, sea como sea que esta sea entendida y concebida por cada cultura…

Si podemos volver a explicar el todo contando historias cara a cara, historias donde podamos reconocer el misterio de la vida y el amor como fuerzas supremas del universo…

Estaremos despertando hombres y mujeres de sus pesadillas con la sonrisa propia de los sueños y podremos decir como los mapuches…

Despertó entonces el hombre con la sonrisa de la mujer.

Marcelo Zamora, 28 de mayo de 2015

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