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Creer no es anestesiarse creyendo creer...

El día que decidiste cambiar el mundo. Cambiaste todo tu mundo…

Publicado: jueves, 16 de febrero de 2017

Creer no es anestesiarse creyendo creer.... El día que decidiste cambiar el mundo. Cambiaste todo tu mundo…

Pensaba en cuantos eventos importantes de nuestra historia fueron moldeados por la determinación de uno o de unos pocos… personas convencidas… hombres y mujeres con tanta capacidad de amor que pudieron poner por encima de sus vidas las vidas de todos…

Pensaba en un presidente que no robó y se jubiló en su casa más pobre de lo que entró… pensaba en un líder que eligió la paz y la vida para vencer a la muerte… pensaba en un hombre que supo perdonar y enseñó a todo un pueblo a hacerlo…

Pensaba en un militar ruso que prefirió el riesgo de la horca antes que lanzar los misiles… pensaba en una jovencita polaca fingiendo ser plomero para rescatar niños judíos del infierno nazi…
Pensaba en ese curita que tomara el lugar de un padre de familia en una ejecución en Auschwitz…

Pensaba en ese hombre hindú que incluso en su pobreza fue capaz de crear un bosque en un desierto entregando toda su vida a ese fin…

Pensaba en la nenita iraní que se negara a ser esclava de un hombre…

Pensaba en un médico que se quiso hacer pobre para cuidar a los abandonados…

Pensaba en el Mártir del Amor…

Pensaba en tantos y tantos millones de héroes anónimos que ahora mismo alimentan hambrientos, sanan enfermos, cuentan historias fabulosas a los chicos, abrazan el dolor de tantas soledades… en tantos que crean sueños…
Creer no es nada fácil, excepto que uno se engañe al hacerlo… ahí todo es fácil… la mentira siempre es el camino más llano y recto hacia la nada y tiene esa rara capacidad de generar un estado de satisfacción absurdo pero que puede ser vivido como muy real…

Creer es todo un desafío… porque todo está planeado para que nos rindamos… nuestro mundo está pensado para nuestra rendición incondicional, para que no hagamos nada o como mucho sólo protestemos pero sin dejar de alimentar este orden perverso en que vivimos… donde al lado del mismo lugar donde se tira la comida hay quienes mueren de hambre… donde todo se destruye por nada…

¿Qué es una vida humana en el TODO, en el decurso del universo y del tiempo como para decidir la muerte de tantas otras vidas? Y encima todo esto sólo por acumular fantasías de papel y metal que no se podrá llevar cuando la tierra le reclame volver a ella…

Creer es el principio y el fin de cualquier vida… es toda la vida y es la nada a la vez… una corriente, una convicción devenida en horizonte, una herramienta con la que los héroes hacen que algo del orden de lo imposible se convierta al universo de lo posible, a lo concreto de un presente…

Creer no debe confundirse con engañar o engañarse… es aprender a vivir con esa energía vital que nos desborda y nos rebasa… que nos trasciende por completo… que muchas veces parece apagarse cuando algún que otro NO nos desafía y nos pregunta si realmente estamos creyendo o si nos estamos anestesiando creyendo creer…

Más el tiempo es el gran juez que ha de develar quienes son aquellos que realmente creen… y pasarán muchos que se rían al verlos luchando contra inmensos muros de estupidez humana, o muchos preguntándose porque elijen caminos angostos cuando las avenidas están abiertas… Más ellos, los que creen, seguirán sin importar lo que digan y seguirán inventando nuevos cielos, entregando vida en humildes horas y gestos… trabajando muchas veces entre silencios y soledades, entre desvelos y desazones, entre ruinas y escombros, por esas visiones por las cuales han sido asaltados en algún momento de sus vidas y están dispuestos a dejar la piel en la roca hasta lograr moverla…

Los que creen son la única resistencia y la gran esperanza en cada lugar, en cada momento, en cada latido, en cada minuto, son la semilla de cada universo que va naciendo…

Los que creen son los que mantienen el equilibrio a pesar de tanto egoísmo, a pesar de tanta avaricia, a pesar de tanta codicia y sordidez…

Los que creen suelen volverse héroes, pero generalmente y en su gran mayoría son personas invisibles… que casi nadie comprende cuanto hacen y dan hasta que estos ya no están…

Ojalá la fortuna, o la gracia, la lucidez o la porfía me hagan ser digno de ser llamado uno de estos anónimos vórtices de amor alguna vez…

Marcelo Zamora, 16 de febrero de 2017

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