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Construir

Vivir es elegir, a cada instante y en esa lucha interior, edificar o devastar el mundo

Publicado: miércoles, 21 de diciembre de 2016

Construir. Vivir es elegir, a cada instante y en esa lucha interior,  edificar o devastar el mundo

Para construir es primordial poder dejar el tiempo atrás. Así como nadie podría elevar una torre sin limpiar el terreno para cavar los cimientos, nadie puede obrar nada entre los escombros de sus desencantos.

Para construir es primordial dejar el miedo atrás. Así como nadie podría elevar una torre en la cima de una duna, nadie puede fundar ningún ensueño entre las arenas de sus dudas.

Para construir es primordial dejar ego y excusas atrás. Así como nadie podría elevar una torre sin asumir el esfuerzo que ha de demandar, nadie puede cimentar mundos nuevos en la comodidad ni en la soledad.

Todos estamos conectados, nos guste o no este hecho… así es. Y tenemos nada con que refutar esto.

Vivir es elegir, a cada instante, construir o devastar. Las aves han recibido la gracia de no necesitar elegir más que el lugar donde anidar. Absuelves de la lucha interior se arrojan naturalmente al esfuerzo de construir. Sólo elegir el lugar y luego cada ramita, en cada vuelo, ubicada cuidadosamente y sin fluctuar…

Vivir es elegir, a cada instante, construir o devastar. Los humanos hemos recibido la gracia de pensar y necesitar elegir entonces mucho más que un lugar… elegir qué pensar, que hacer, que soñar, que construir, que devastar.

Vivir es elegir, a cada instante, entre el ego y la paz, entre el orgullo y el amor, entre los valores y el odio, entre el bien y el mal… a los cuales todos creemos poder definir de maneras muy diferentes pero algo interior nos marca con claridad al menos cuanto de todo es bien y cuanto es mal, como si hubiésemos sido lanzados al mundo con esa capacidad muy especial que para tantos eruditos solo se trata de pertenencia cultural pero que creo que es mucho, mucho más.

No todo el mal, no todo el bien se pueden dirimir en los principios de la relatividad… Hay mal que atañe a todo y todos… Y existen ejemplos brutales sobre esto que cada cual podrá repasar…

Elegir construir, siempre, es una incomodidad.

Elegir tolerar, siempre, es una incomodidad.

Elegir perdonar, siempre, es una incomodidad.

Elegir amar, siempre, es una incomodidad.

Tan dificultoso es construir que hemos erigido en todas las culturas creencias religiosas profundas que nos observen para poder enfrentar el ego, el orgullo, el odio, la pereza, la avaricia, la soberbia y todas esas pasiones que nos llevan a devastar. Hemos instituido profundas filosofías y creencias para poder sobrepasar la legalidad del placer y la inmediatez, para poder compartirnos, para poder amar.

Vivir es elegir, a cada instante y en esa lucha interior, entre el amor y la maldad.

Marcelo Zamora, 21 de diciembre de 2016

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