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Codicia, avaricia y estupidez

En sólo 50 años, el Mar Aral, de mar a desierto por obra del hombre

Publicado: viernes, 5 de junio de 2015

Codicia, avaricia y estupidez. En sólo 50 años, el Mar Aral, de mar a desierto por obra del hombre

Hoy es el día del medio ambiente… Mucho marketing pero las leyes o no existen, o no se aplican, o lo peor de todo, a la mayoría de la población no le interesa para nada la cuestión… es decir, seguimos en la misma…

La Ley, no me canso de insistir, es lo único que nos separa de la barbarie… pero para que haya ley debe haber justicia y para que haya justicia debe haber democracia, y para que haya democracia tiene que haber independencia de poderes…

Y la  necesidad de la ley, de la pluralidad, de la diversidad de las conciencias es parte de un tipo de ordenamiento donde la inclusión no es un discurso hermoso al cuál todos adherimos sin dudas… sino un funcionamiento social real y cotidiano.

Todo esto viene a que donde solo se oyen algunas voces y todas las otras no… pasa lo que pasa en muchos lugares del mundo…

Por esta misma razón, ni más ni menos, el que tiene dinero suficiente para adornar los bolsillos de los pocos que deciden por todos los demás están en capacidad de regir por sobre los destinos de todos.

Bajo este régimen social pretender que no se destruya el ambiente es más que irracional. Primero se debe arreglar la organización de la sociedad. Primero tiene que regir la Ley, la cual si no es para todos igual, no existe, como sucede hoy, no sólo en mi país, sino en casi todos los países del mundo…

Como son unos pocos los que deciden movidos por la codicia, por la avaricia de poder y sobre todo por la estupidez de sus mentes chatas, sin visión de futuro, sin misión estratégica y sobre todo sin sentido común hace que estemos donde estamos… en grave peligro hacia una extinción masiva.

En este 5 de junio es imprescindible yo diría, hacer escuchar nuestras voces a los sordos que gobiernan y a los perversos que se llenan los bolsillos a costa de nuestras vidas, de las vidas de todos los seres vivos y del futuro inmediato del planeta.

En el sur de nuestro país donde debía nevar, ahora llueve… y ya pasó hace un tiempo también… donde había que usar palas para remover la nieve, ahora se inundan… Pero no falta quien sale a defender lo indefendible asegurando que el calentamiento global no es nuestra responsabilidad o que es un invento de activistas paranoicos…

Ha habido tornados en lugares donde no hay registro que hayan sucedido jamás… hielos de más de veinte mil años se desprenden de la Antártida… las selvas desaparecen a manos de desmontes para agricultura, ganadería o peor para extraer oro como sucede en el Amazonas donde las tres causas se complotan en un combo destructivo sin comparación…

En sólo cincuenta años, hemos hecho desaparecer casi por completo un mar en Aral… La lista es tan larga que debería escribir años…

¿Qué es o era el mar de Aral? Cuando yo era un adolescente y estudiaba geografía en la escuela secundaria, había un mar que se llamaba Aral, que contaba con unos sesenta y ocho mil metros cuadrados. Era uno de los cuatro lagos más grandes del mundo… hoy no llega a cubrir el diez por ciento de la superficie que tenía en 1985… y tras de sí ha dejado un bonito desierto de sal y arena que es elevado por los vientos, llegando a lugares tan distantes como Pakistán o el Ártico…

¿Dónde fue toda el agua?

Este lago, llamado Mar de Aral, antes conectado al Mar Negro una vez aislado de este fue alimentado por milenios por las aguas de dos ríos. Amu Daria y Sir Daria. Un Oasis en el desierto.

Siempre recuerdo como en los ‘80 se daba como adelanto que toda esta zona que era desértica se había aprovechado para cultivos, cultivo de algodón gracias al riego artificial, el cual se realizó claro desviando las aguas de estos ríos. Esta práctica comenzó allá por 1960 y fue reduciendo paulatinamente el tamaño del lago… y desertificando por consiguiente la zona mucho más de lo que ya lo era… Donde hay grandes volúmenes de agua como son los lagos, las zonas cercanas se benefician por lo general, incluso en ausencia de lluvias, por las nieblas, las cuales se condensan como agua en la vegetación en accidentes geográficos circundantes. Muchos sistemas de microclima funcionan de esta manera. La zona de Aral funcionaba así, hasta que la brillante ingeniería humana decidió cerrarle la canilla.

Así fue que esos pequeños desvíos a cada campo de algodón se fueron llevando el agua que corría hacia el Mar Aral, durante 50 años y algunos cuantos kilómetros hasta reducir este lago tan majestuoso que fuera llamado mar a un laguito que hoy sólo cuenta con el 10 % del volumen de agua que antes de la intervención humana.

Los aficionados a meteorología conocemos muy bien, si no es por conocimiento, al menos por observación, que cuando un frente de lluvia pasa por un curso de agua, se generan lluvias más importantes o se intensifica la tormenta. Cuando las lluvias escasas anuales llegaban a la zona, encontrarse con el Mar de Aral, intensificaba las mismas por lo cual ya no sólo la niebla humedecía el territorio circundante sino que las lluvias eran más importantes antes de nosotros.

El agua se fue yendo por canales subterráneos, por mayor evaporación debido a ser dispersada en una superficie mayor… y en cincuenta años, lo que para la naturaleza es como decir unos 5 segundos tal vez… secamos un mar.

Lo mismo está sucediendo con los lagos y ríos en las zonas desérticas de Estados Unidos… hablamos entonces de dos países desarrollados que supuestamente sabían lo que hacían y vemos los resultados…

No es sólo Argentina donde no hay planeamiento ni justicia y donde la codicia de pocos destruye la vida de muchos… en los países del primer mundo también…

Por eso en este día del Medioambiente me pareció importante que conozcamos lo que ha sucedido con Aral, porque es lo mismo que sucede en todas partes. Los seres humanos nos hacemos de codicia, de avaricia y con tanta estupidez que somos capaces de destruir el único lugar que tenemos donde vivir…

Así ha sucedido con los bosques de Córdoba de 95 % de áreas boscosas en 1905 a 5 % de áreas boscosas en 100 años…

Así sucede en Chaco, en Salta, así sucedió en Santiago del Estero… y así sucede ahora donde nuestros políticos cuentan con la brillante idea de instalar una central nuclear en Formosa…

Así sucede en Santa Fe donde casi no quedan bosques autóctonos y se permite la tala y quema de bosques para producir electricidad… energía limpia le dicen a la electricidad pero no toda es limpia… en mi ciudad la electricidad es producida quemando gas por ejemplo…

No soy político, no sé cómo hay que organizarse, no sé bien como hay que presionar a nuestros “representantes” para que empiecen a hacer las cosas como corresponde. Si se, porque lo veo a diario que vamos mal, muy mal.

Si sé qué hace 40 años cuando yo tenía 7 años, los días de junio en mi ciudad, Rosario, eran aburridos porque no se podía salir del frío que hacía y que hoy mientras escribo estas líneas hace 28 º siendo las 18 hs. Si sé que en Julio de 1973, a mis 5 años de edad nevó en mi ciudad… y veo como desde el inicio de otoño en esta región sólo hizo dos días de temperaturas menores a 10 º

También sé que cuando yo era adolescente y empecé a interesarme por el clima allá por los ’80, las máximas insoportables de verano eran 34 o 35 º y hoy los veranos tenemos temperaturas casi diarias de 37 a 39 º de máxima.

Y estas son cosas que no me las cuenta nadie, son cosas que no me pueden decir que son mentiras de ecologistas o supuestos complotadores del sistema, son hechos reales de los cuales soy testigo directo.

Cada uno conoce donde ha vivido y si es de mi generación o un poco mayor conoce y sabe y viene viviendo como ha cambiado el clima allí donde sea que vive.

¿Seguiremos cerrando los ojos, tapándonos los oídos, suponiendo que nada sucede?

¿Qué mundo estamos dejando fruto de la codicia, de la avaricia pero sobretodo de la estupidez?

Marcelo Zamora, 5 de junio de 2015

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