Let's dance. Artes, ciencias y letras. Marcelo Zamora, Escritos
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Let's dance

Cuando se dice divirtiendo

Publicado: domingo, 31 de enero de 2016

Let's dance. Cuando se dice divirtiendo

Como de contrabando, a veces, personas en extremo lúcidas, son capaces de trasmitir mensajes que lleguen aún allí donde muchos piensan que lo que consumen es sólo diversión y frivolidad.

Uno de los trabajos más populares de la historia del pop británico… se difundió por todo el mundo con un videoclip que se trató de una suerte de troyano, un troyano de ideas que nadie quisiera consumir o aceptar abiertamente dentro de la cultura pop consumista de los ’80. Ya enterrados los intentos de los movimientos hippies de los ’60 y ridiculizados y radicalizados los movimientos punk de los ‘70, los ’80 expresaron una estética por la música de mercado, con arreglos y prolijidad únicos, con vestuarios y producciones dignas del cine, con clips que se vendían junto a comerciales de gaseosas… pero que ya por 1983 para el autor estaba muy claro de la necesidad de hablar sobre hacia dónde estábamos yendo… y como en la letra sería tomado como un antigüedad, parece que decidió colarlo a través de un clip que parece tener poca conexión con lo que dice la letra.

La letra básicamente dice algo así como ponte los zapatos rojos y bailemos y expresa un amor tan serio como una luna solemne…

Esta famosa canción Let’s Dance de David Bowie, con este estilo de letra bien pop y bien vendedora fue presentada en un clip que pasado el tiempo habla y mucho, mucho más allá de lo que dice la canción…

No he podido hallar mucha información sobre cómo fue la idea de este videoclip o de quien fue. Si pude rescatar que un buen día en 1983, una figura del peso internacional que ya tenía David Bowie, que había sido hasta ese momento o un poco antes, un gran denunciante desde el arte del orden mundial vigente y el estilo de vida impuesto por Occidente al todo el mundo, se apareció en una ciudad pequeña, polvorienta y remota en Nueva Gales del Sur, en Australia, a 65 km de Sidney para grabar algunas escenas. Nada es casual, toda la carrera de Bowie estuvo tan vinculada al cine, y otras expresiones del arte escénico como a la música donde fue más famoso.

El videoclip comienza con una radio que fue arrojada por una señora de población rural, con todo lo que eso significa en la salvaje Australia. Y en un juego de video la radio se vuelve a armar desde el suelo a los brazos de esta mujer. La siguiente escena es al bar del modesto Hotel del pueblo La Carinda donde los trabajadores se reúnen a beber alcohol y ahogar las penas de la dura vida en esos paisajes. Como detalle particular dos jovencitos que tienen todas las características físicas de pueblos originarios de Australia, bailan de espaldas uno con otro.

La señora que había roto la radio en principio parece ser la madre de la familia que ahora camina por esos paisajes entre desérticos y bellos de la Australia interior, y la más jovencita encuentra unos zapatos rojos que claramente representan el estilo de vestimenta y de vida que impusieron los conquistadores ingleses en ese país.

Entonces sucede algo que para la letra de la canción parece no tener sentido alguno, se divisa en el horizonte una explosión nuclear… claro está que las culturas originarias no llevarían nunca la humanidad a este tipo de tragedias de destrucción masiva, este contraste claro y brusco quizás, es sin dudas un símbolo, una signo del mayor logro de una cultura global que ha depositado su fe en la fenomenología, lo que algunos llaman ciencia, y sobre el dominio y control de todo y de todos al precio que sea. Un dogma de fe de unidimensionalidad podría decirse basándonse en los ensayos de Herbert Marcuse quien salió de la Alemania nazi para meterse en los Estados Unidos de la era dorada. Maravilloso ensayo por cierto para comprender este momento histórico de principios de Siglo XXI donde se han consumado todos los planes del consumismo tecnológico.

Pero siguiendo con el clip, a esa escena le sigue un fábrica donde uno de los chicos que bailaba en el bar está trabajando en una fábrica y entra Bowie con un señorita rubia que calza esos mismos zapatos rojos y ambos le dan indicaciones al muchacho. No hay que dejar de prestar atención al primer plano que se hace sobre los zapatos rojos… Y la forma en que Bowie vestido de ejecutivo, solicita al muchacho con coerción alguna cuestión referida al trabajo que este hace Luego el muchacho carga por el medio de una avenida probablemente en Sidney esa maquinaria, es una tarea pesada y brutal bajo el sol… y la chica que lo acompañaba en el baile en el bar y que se probara los zapatos rojos antes del estallido de bomba nuclear, está con un cepillo fregando el piso de una hermosa locación por donde pasa la rubia con esos mismos zapatos rojos y rápidamente se traspone en fregar la avenida…

Terminada la jornada la parejita de jóvenes originarios de Australia sale de shopping, entran a una elegante joyería y pagan con American Express. Recorren la playa y en un museo tal vez, dibujan íconos de su cultura originaria… una serpiente… la serpiente arcoíris… o madre serpiente… que en la cultura de los pueblos originarios australianos es la diosa de la fertilidad y la creación. La que enseñó a los hombres a vivir en armonía y paz con la naturaleza…

Insisto en este símbolo porque estoy muy seguro que no es casual, y estoy seguro que el videoclip, no tiene nada casual… Sabido es que los pueblos originarios en todos los continentes, han vivido y viven en armonía completa con la naturaleza y sin impactar de manera negativa o destructiva como si lo hace la civilización moderna…

Se muestra un flash de una cena romántica en un restaurant caro en la ciudad… y tras eso la pareja mirando los mismos zapatos rojos en una vidriera de una tienda costosa…

Toda la escena se traspone de nuevo al campo, donde habían hallado esos zapatos y la chica se los había probado, y todos pisotean los zapatos, rechazándolos…

Rechazando lo que significan esos zapatos… la vida moderna y todas sus falacias consumistas y la explotación bestial no sólo del medio ambienta sino también de las personas que hace un sistema perverso que pretende en el dinero y el consumo construir la deidad de su universo simbólico, y abarcar desde esa institución del consumismo todas las culturas suplantándoles todos sus valores por el valor único del dinero.

La parejita y la familia caminan hacia el desierto… se alejan y rechazan la deidad de la codicia, la deidad de la lujuria, la deidad del trabajo sin más sentido que consumir y destruirlo todo… y allí cobra sentido, esa radio que fue rota… y observan desde lo alto de un peñón, la bahía y la gran ciudad… ellos, uno al otro son lo mejor que tienen… lo cual si concuerda con la letra de la música porque habla de amor… y han comprendido que la ciudad con todos esos deslumbramientos pasajeros no es un buen lugar para nadie… Pasa no casualmente un helicóptero probablemente policial… Cuanto más consumos, abusos y desigualdades, más poder policial es necesario en las ciudades modernas…

El clip no podía finalizar de otra manera… Los hermosos paisajes de esa tierra indómita… la parejita bailando en el peñón, lejos de todo y felices sin más posesiones que lo puesto… y Bowie tocando su guitarra en medio del desierto…

Marcelo Zamora, 31 de enero de 2016

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